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Monthly Archives: junio 2010

Zizek en Barcelona,  invitado para hablar sobre la Verdad y la Revolución. Como dijo Martí-Jufresa en la presentación, el único que arriesga algo en una conferencia es el público. Así fue, en parte, y el riesgo es proporcional a la expectativa: la de escuchar a un auténtico profeta de nuestro tiempo y con-vocatoria masiva. Discurso hiperactivo e hiper-ubicuo, como el mismo personaje que está en todas partes y en ninguna, siguiendo la asociación libre de su propio deseo y de su amor por la palabra. “Por eso me tildan de Fidel”, dirá al finalizar, como aquél adicto que no puede soltar su droga (su hamster).
Entró a matar, matar toda ilusión de plenitud o de destino en lo universal, empezando por sí mismo. Su primera definición fue la castración simbólica, la que divide a aquél mortal infeliz que teníamos delante (lleno de tics, por cierto) del Ideal que habían construido sus presentadores. Y se iban sucediendo los ejemplos para dar cuenta del descontrol y de la falta de dominio de este sujeto descolocado, que es llevado siempre por otra cosa. Chaplin que traga su silbato, Psicosis: una voz sin cuerpo, el relato del ventrílocuo de Hitchcock (de la serie “Alfred Hitchcock presenta”) y así un equívoco tras otro, para tratar de apresar lo inefable que soporta nuestro humanoide, que va a la deriva de la pulsión de repetición, sin poder corregir el rumbo: intenta otra vez, fracasa nuevamente, fracasa mejor. Citó a Beckett. También a Havel: en la Historia, el mal sucede al mal, y así indefinidamente…
Todo ello sembrado de anécdotas, todas brillantes. A saber, cuando Napoleón envia sus tropas a Haití, para sofocar la rebelión de los esclavos, ordena tajantemente matarlos a todos, por una razón de peso: la rebelión de un esclavo es un mal ejemplo. Al llegar, los soldados franceses escuchan unos cánticos… No son canciones indígenas lo que entonan, sino “La Marsellesa”. Desconcertados, deciden finalmente unirse al símbolo, o sea, al ejército de los esclavos, esta vez libres.
Hoy la ideología dominante es cínica, dirá Zizek, el cinismo predomina (“narcinismo”, decía C. Soler) Qué mejor ejemplo para ello que Donald Rumsfeld cuando, para hablar de las armas de destrucción masiva de Saddam, introduce tres categorías: hay cosas que sabemos que sabemos, otras que no sabemos que sabemos y luego está lo que no se sabe que no se sabe… Pero Rumsfeld omite la cuarta: lo que no sabemos que se sabe (que puede no haber armas de destrucción masiva). Así son las cosas…. que nos llevan a las guerras. Las cosas no son como son, sino como uno las percibe (o las manipula).
El padre de su hijo puede ser un pobre idiota y, sin embargo, ser elevado a la categoría de un ideal incuestionable. No saben lo que hacen pero lo hacen, dirá Marx. Es decir, que la ilusión marca la ideología, con todo su peso. A partir de aquí, Zizek introduce otro concepto psicoanalítico: el sujeto supuesto saber, o sea, la transferencia, aplicada ahora a la creencia, como sujeto supuesto creer.
Nadie cree en los Reyes Magos y, sin embargo, todos los esperan: el niño perpetúa esta creencia y así obtiene sus regalos, o sigue soñando, y perpetúa, de paso, la creencia de los niños-padres. Todos conocen la verdad y, sin embargo, se abstienen. En la película de Benigni La vita è bella el padre inventa un juego para su hijo: esto (el Horror) no es lo que parece; es una competición con los nazis. Zizek improvisa otra final, alejado del previsible “happy ending” –el padre se sacrifica para salvar al hijo-, ¿y si el hijo sabía desde el principio que el padre fingía, fingiendo él a su vez para no decepcionar al padre?
¿Será este el “juego” del Holocausto que nadie podía creerse, a pesar de todas las evidencias? ¡Y seguimos jugando!
La ciencia, a su vez, perpetúa las creencias atávicas, omnipotentes. Lo imposible puede pasar. Hoy, es posible operar a un sujeto para dotarlo de pene y de vagina a la vez. Así, concluye Zizek, uno puede follarse a si mismo… Pero, eso sí, nunca podrá darle por el culo al capitalismo.
La salida, nuevamente, si es que la hay, es la castración simbólica. Lo que muere en la cruz es el Dios omnipotente que no puede salvar a su hijo. Es el mismo Dios que también le falla a Job, a pesar de la insistencia de éste en situarlo allí donde no está.
Admitir la impotencia y cierto caos sería un modo de reducir el “Holly Spirit” de las creencias infantiles, que se vuelven contra nosotros con un fracaso renovado y una violencia reduplicada. ¿Acaso no podría existir un colectivo sin un Gran Otro como garantía?
Bill Gates privatiza el sentido común, nuestra propiedad intelectual. Lo que nos es propio queda en entredicho. En China, hay políticos que trabajan en una estrategia para influenciar y regular el pensamiento de sus súbditos, esta es la meta.
La alianza entre capitalismo y democracia es cada vez más peligrosa y se aproxima al totalitarismo. Estamos demasiado cerca -inmersos en el Mal- para poder percibirlo. Hay que retroceder, situarse a distancia para ver el paisaje.
Algunos hablan de la luz al final del túnel. Zizek se pregunta, ¿no será esta otra trampa, otro tren que se precipita a nuestro encuentro? Esto y muchas otras cosas fueron dichas y escuchadas en el IFB, el 14 de Junio de 2010.
Queda en el tintero la historia del “hamster”, si deseas conocerla me lo comentas.

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