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Monthly Archives: abril 2014

Acerca del posthumanismo.

INTRODUCCIÓN.
Anorexia y bulimia constituyen dos paradigmas fundamentales de nuestra modernidad. Por un lado dan cuenta de un acoso y una incitación al consumo y a la bulimización generalizada y por otro, tenemos el intento anoréxico de adelgazar esta aspiración totalitaria denunciando su insuficiencia para la vida del sujeto. Una lucha a muerte contra lo que es vivenciado como una tiranía, de la cual el sujeto necesita salir para asegurar su vida subjetiva.
Las patologías clásicas crecían y se desarrollaban de puertas para adentro, eran dramas íntimos, subjetivos y familiares. La anorexia, como síntoma, tiene un ¿Cómo revulsivo especial: SALTA A LA VISTA, captura la mirada y como en el prefacio del Perro Andalus corta nuestro ojo. Produce por ende una imagen especial y hace un síntoma en lo social.
El síntoma privado se convierte en un fenómeno social y un daño público, en este recorrido el sujeto queda a veces en suspenso.
Antes de entrar de lleno en el tema enunciado, necesito situar algunas premisas teóricas que fundamentan la relación entre cuerpo e ideales, para luego poder localizar el cuerpo en su tiempo.
Desde el mito de Narciso sabemos que no hay cuerpo sin imagen. Conocemos asimismo la captura del cuerpo en su reflejo y relacionamos necesariamente cuerpo e imagen. La pasión narcisista da cuenta de una investidura y una idealización especial, que para Lacan tiene efectos estructurantes, véase el estadio del espejo y la función constituyente de la imagen. El jubilo del bebé indica la aparición del yo ideal i(a), que aunque sea identidad ilusoria del yo, unifica los fragmentos en una imagen. Así se instala el apresamiento de la imagen sobre el cuerpo. Esta operación no sólo es real e imaginaria. Lacan ha insistido diciendo que el cuerpo está en relación directa con el Otro, que es el “lugar del Otro”. Eso significa que no podemos hablar de un “cuerpo propio”. Cuando la anorexica ayuna, adelgaza el cuerpo materno. El cuerpo llamado propio es ajeno y está alienado siempre al Otro, al significante, y al registro simbólico que le da cuerpo. La naturaleza esta supeditada a la cultura, por ende no hay para nosotros un cuerpo biologico o natural. Véase Pigmalion, que convierte a la mujer en su obra. El cuerpo funciona sobre la batuta del ideal. Y este ideal no es propio, siempre es ajeno, le viene al sujeto de fuera, del exterior. El cuerpo como lugar del Otro es pulsional y erótico, trasciende al organismo. Este cuerpo no es carne ni se alimenta de pan, lo natural se pierde y eso está connotado por la barra del registro simbólico sobre el sujeto.
La cuestión esencial para mi desarrollo hoy, trata de situar de qué Otro se trata en cada momento de la Historia.
Hay dos tipos de ideales según el psicoanálisis que intervienen en la constitución del sujeto. El yo ideal, del cuerpo perfecto que se forja en la relación primigenia con la madre, en el estadio del espejo. Y el Ideal del Yo que es posterior y vendría a ser una identificación a la instancia paterna que arranca al hijo del amor arcaico, o dual y lo introduce en el futuro lazo social. Los grandes ideales de liberación, y de solidaridad social pertenecen a este segundo capítulo, que es el Ideal del yo.
Es sobre este último que pesa la caída actual, lo que llamamos hoy la “época de la desidealización”. Podríamos decir que triunfa una suerte de regresión a un pasado de objeto a la merced de unos mandatos tiránicos, la Ley materna. Este repliegue sobre el yo ideal se aprecia por una exacerbación de la pulsión de muerte, que comprobamos en la patología actual. Ante la caida de los ideales llamados “progresivos” regresan las demandas mas arcaicas. El nuevo héroe de nuestras películas es un ser primitivo en su violencia, dominan las masacres, las drogas, la paidofilia y un largo etcetera.
SANTAS ANOREXICAS.
Ayunar, no comer, rechazar el alimento para llegar al cielo… este fue el “leit motiv” de muchas mujeres. Este terco empeño empleado por las religiosas aspirantes a santas asustó a sus mismísimos confesores, como ocurrió con Catalina de Siena y muchas otras. Con justicia se podría llamar a la época en que vivió la Santa de Siena como la “era de las santas anoréxicas”. Rudolph Bell en su libro La Anorexia santa, ayuno y misticismo desde la Edad Media a nuestros dias (Ediciones PUF) describe la vida de 260 santas y beatas de la Iglesia Católica que tomaron el ayuno como una muestra del ascetismo y religiosidad de su tiempo. Estas mujeres además de negarse a comer, negaban también su propia naturaleza femenina.
El caso particular de Catalina de Siena (1347 – 1380), hoy Doctora de la Iglesia, ha sido estudiado por los especialistas en trastornos de la alimentación, no solo por haber sido un caso histórico sino también por ser el reto de una realidad cuya continuidad se manifiesta ahora, siete siglos después de su muerte.
Catalina Benincasa nació el 25 de Marzo de 1347, fue una melliza nacida prematuramente en Siena. Su madre tuvo que hacer la elección difícil de alimentar solamente a una de las dos, para que al menos una pudiera vivir. Comienza aquí para Catalina una historia familiar mortífera. Rodeada de muertes se ofrece a Dios como el Otro del amor, se ofrece al goce. Se siente marcada por la culpa de haber ocupado el lugar de otro para sobrevivir, culpa reeditada por la muerte de otras tres hermanas. Es así como Catalina obliga su cuerpo a las penitencias más inhumanas para que Dios pudiese verla, o escucharla. Hasta su muerte ocurrida el 23 de Abril de 1380 sólo comía habitualmente hierbas crudas y algo de pan.
Acceder a la vida de Catalina es encontrarse con un estílo de vivir y transmitir ideas que surgen de su singular experiencia con Dios. El psicoanálisis interpreta esta experiencia mística como una experiencia del goce femenino. En sus escritos publicados como “Diálogo” Catalina escribe: “Tu lengua no será capaz de poder explicar, ni tu oído de percibir, ni tu entendimiento de comprender el gozo del que sigue este camino, ya que, además, gusta y participa en esta vida del bien que le está preparado para la vida eterna”.
Catalina, asimila su encuentro con Dios a la experiencia de satisfacción de un niño mamando. En sus escritos transmite la dulzura del amor que llena su boca, que la deja sin palabras, que la satisface plenamente y la hace desaparecer toda en el otro. Escribe: “El alma gusta la leche, como el niño reposando tranquilo en los pechos de la madre, y teniendo en su boca la teta, extrae la leche a través de la carne. Así el alma. Descansa en los pechos de mi divina caridad”. Que manera tan precisa de decir la satisfacción primaria, la fusion con el pecho y con la divinidad.
Lacan llama “mujer” al sujeto que elige su goce con algo que va a la vez y mas allá de la castración y de la función fálica.
Podemos pensar en una inscripción de la experiencia mística que se hará notar por vía de la anorexia, en el cuerpo de Catalina ante la imposibilidad de decir su goce. Su cuerpo se expresará como el testigo de esta relación mística que fusiona amor con goce.
La condición de la experiencia mística impone la confección de un cuerpo distinto al común: “. Entonces, aquel alma, verdaderamente como ebria, parecía fuera de sí y con los sentidos enajenados por la unión realizada con su Creador..” En el lenguaje místico de Santa Catalina el cuerpo tiene una relevancia que no es posible rechazar, a tal punto que en el se desarrolla la escena y es el lenguaje de la misma relación mística.
Gabriela Maria Di Renzo (Facultad de Derecho y Ciencias Sociales del Rosario. Universidad Católica Argentina) que ha estudiado el tema, recalca que a pesar de la imposibilidad y la dificultad de nominar la experiencia, Catalina hará una práctica y no dejará de expresar los acontecimientos por los que transitaba. No abandonará el intento de hacer de lo indecible una enseñanza y un legado a la cultura. “Haré como un balbuciente –escribe- diré: «A, a,a», porque no sé qué otra cosa decir, pues la lengua finita no puede expresar el afecto del alma que infinitamente te desea. «Ni lengua puede expresar, ni oído escuchar, ni ojo comprender, ni corazón imaginar» aquello que vi. ¿Qué viste? «Vi los secretos de Dios»”. (Dialogo). Así, da cuenta, mejor que nadie de la insuficiencia del lenguaje para transmitir una experiencia que lo trasciende.
Cada época da cuenta de sus síntomas en función de sus ideales y ficciones. No es lo mismo escuchar el relato de los estragos que se inflinge Catalina, ascesis y restricción absoluta del alimento con flagelaciones del cuerpo, todo ello dedicado a un Ideal divino y en nombre de Dios. Su cuerpo estaba atravesado por el Ideal, creencia que corespondia a su tiempo. Hoy, un psiquiatra le pondría el rotulo diagnóstico de melancolía delirante, con indicación de ingreso y con camisa de fuerza química. Es probable que Catalina de Siena fuera reducida hoy a una enferma mental, por el discurso médico. Acaso eso no nos refleja con una claridad diáfana una sociedad que funciona sobre el ideal- la medieval – y otra que esta privada del mismo, o que lo sustituye por el ideal de la ciencia.
Dios ha muerto y las anoréxicas actuales no saben muy bien a qué santo encomendarse. El cuerpo hoy se ajusta y se normativiza ¿Cómo los discursos que predominan en lo social.
¿QUÉ PASA HOY?
Para la mujer actual, todo apunta a un relevo de la religión por la ciencia y por un materialismo exacerbado. La espiritualidad del Corte Inglés, podríamos decir.
Los excesos del consumo sobre el cuerpo, o sea los michelines, el sobrepeso, los estragos de la edad encuentran su solución en la ciencia y en la cirugía estética, en los gimnasios, en el fitness. “Fitness” es el nombre de un discurso que encaja el cuerpo en el corsé de la imagen uniformada, matriz del ideal actual. Quiere decir literalmente “adecuación”. Basta mirar los ejércitos de mujeres en los gimnasios para entender lo que dice Foucault de los “cuerpos dóciles” que se adaptan a la norma imperante y se normalizan según la misma.
Los ideales del discurso capitalista, si es que podemos seguir llamándoles asi, son utilitaristas: nada se pierde y todo se recupera el sujeto del capital trabaja y luego el mismo compra los mismos objetos que ha producido con su trabajo, la plusvalía está siempre al servicio de la empresa. Este discurso ha sido globalizado y sabemos lo que significa. Podemos pensar que el sujeto, a su vez, ha sido reducido a un objeto de consumo, consumidor-consumido.
El discurso de la ciencia esta muy cerca de este empeño objetalizador. No hay objeto que no pueda inventarse, no hay nada imposible, desde los gadgets de turno hasta los esclavos robóticos. Ahora se fabrican también auténticos seres vivientes, la clonación está a la orden del día. No en vano muchos hablan de religión al referirse a la ciencia. El discurso de la ciencia y la tecnología incrustan un Ideal superyoico de omnipotencia desmesurado en nuestro ideario escaso: TODO ES POSIBLE.
La ciencia capaz de objetivarlo todo opera tambien sobre la subjetividad, sobre el sujeto redcuciendolo como tal. Su futuro ya no le pertenece, lo dicta la genética. La genética tiene las riendas de nuestro destino y carga con el peso de nuestra sexualidad y con nuestras culpas también. El sujeto es inocente o irresponsable, es objeto de estudios. Se gastan fortunas –hay que saberlo- para encontrar el gen de la anorexia-bulimia y asi desentenderse de todo. En plena guerra feroz de la ex-Yougoslavia se gastaban sumas inmensas en la investigación de las reacciones traumaticas… en los monos y las ratas. Curioso verdad! A la vez, leemos en la prensa que se retiran del mercado 125 farmacos anorexígenos, no se preocupen quedan muchos mas en circulación. Los efectos de todo ello los observamos en la clínica donde el síntoma está cada vez mas desubjetivado, no le pertenece a quién lo padece. El fármaco también representa esta función: desligar al sujeto de la experiencia subjetiva.
Acaso no podemos decir hoy que muchos entregan su cuerpo a la medicina y eso ocurre mucho antes de la hora de su muerte. El discurso de la ciencia se convierte en la referencia única del saber que universaliza y despoja al sujeto de su experiencia más intima. Sin palabras el cuerpo real crece desmesuradamente y se cadaveriza. Nada que ver con el goce femenino que estudiamos en Santa Catalina. Hoy, la pulsión acéfala busca su atracón y lo encuentra en las mil adicciones posibles, en las compras, drogas, alimentos, etc. Uno de los efectos del discurso de la ciencia ha sido vaciar nuestro horizonte de ideales para realizarlos en tierra. Y nosotros somos los productos secularizados de esta ¿Cómo. Insisto en eso, ya que entiendo que esos discuros son actualmente los modelos ideales que confluyen en la construcción del cuerpo femenino. El cuerpo esta esculpido por el ideal, o da cuenta de su ausencia. Es lo que podemos observar en los testimonios de las adolescentes anorécticas.
TESTIMONIOS (fragmentos de entrevistas)
Qué nos refleja la clinica de las jóvenes anorécticas de nuestro propio mundo y de la transformación de sus vínculos. En mi investigación he ido a escuchar lo que dicen ellas de su cuerpo y de su malestar, en su lugar de ingreso.
ANA me dice: la anorexia es la única cosa de mi que puedo controlar. De barrio muy pobre no le gusta nada de su familia ni de su entorno, y eso ya desde muy pequeña. Añade, “lo que no puedo hacer con mi vida lo hago con mi cuerpo”. Ella utiliza su cuerpo como plataforma contra la familia o contra el mundo. “Es lo único que me hace sentir que soy algo. Es mi fuerza de voluntad, si engordo la pierdo”.
LIDIA. A los 12 años se desespera y comienza todo “se ve gorda” y reduce cada vez mas la ingesta hasta acabar con una manzana y todo el día ejercicio imparable. “No me gusta mi cuerpo, lo odio”, dice. En el Hospital se levanta de noche para hacer ejercicio y eliminar lo que le habían obligado ingerir.
Su estílo se llama “siniestro”. Se pinta labios y ojeras de negro, uñas tambien, botas militares, pantalones y atuendo especial.
Si pudiera me haría agujeros de arriba abajo, dice. Sólo piensa en los piercings, tiene ya 5. No comer es hacer otro agujero, que no funciona para relanzar su deseo. Le dice a su madre que si no le deja hacerse mas piercings, se suicida. Y esta me comenta que para todo esgrime el suicidio. Se juega la vida en ello. Agujeros en el labio, ceja, nariz, lengua (la lengua ahora sirve para eso). Necesita diferenciarse de los demas. Y a la vez, habla de la segregación: hay que echar a todos los emigrantes, a los moros y a los gitanos, partirles la cara. Extranjeros fuera.
Se dedica tambien a rajarse los brazos de arriba abajo, es el equivalente a tres dias sin comer. Hacerse cortes en los brazos la alivia mucho, alivia su angustia. Es otra manera de controlar. Rajarse los brazos es una conducta bastante frecuente, una manera de castigar al cuerpo debil, sin referente al sufrimiento mistico, pura pulsion de muerte que reproduce una y otra vez su apetito de muerte, este sustituye el amor a Dios.
Ademas, en primer plano esta la prevalencia de la imagen. Una imagen sectaria y desmesurada que representa el sujeto, en Santa Catalina no hay mención de ello.
NURIA demacrada entra en escena como Cristo arrastrando su cruz, un cuerpo diminuto (13 años 35 kg) amarrado a la máquina de transfusión. Criatura indefensa, se sienta en la punta de la silla, desafiando milagrosamente la ley de gravedad. Cuando habla su voz es apenas audible: dice, “todos me quieren engordar, nadie me quiere, yo me quiero morir”. “Como no soy perfecta prefiero desaparecer”. Todo es una pesadilla dice que no puede acabar bien., porque ella solo tiene “ganas de nada”. Este significante “nada” esta muy presente en su discurso y dice mucho de su nadificacion progresiva, una especie de “suicidio lento”. La diferencia entre santidad y patologia se confirma cada vez mejor.
LINA: “ Me meti en la cabeza pesar 20 kilos y lo voy a lograr. Vi en la Tele –otra vez la imagen- una niña muy, muy delgada moribunda, en Bellvitge, ella no tenía más remedio y se iba a morrir. Me ha quedado su imagen en la cabeza. Tambien he pensado varias veces en cortarme las venas con unas tijeras. Lo más importante para mi es estar delgada, aunque me juegue la vida. Tambien recuerda una niña que se mato tirandose por un acantilado. Me dan mucha envidia estas mujeres, por su fuerza de voluntad”, me dirá.
JULIA Ella piensa que si come y vomita es como si no hubiese comido nada. Asi empiezan los atracones que acaban siempre en vómito. Llegaba a vomitar 8 veces al día y robar comida en los “Super”cuando no tenía dinero. Un día llega a gastarse 100 euros en comida, se la lleva a un descampado y luego vomita todo. “Mientras fuera comer y vomitar me daba igual, necesitaba hacerlo como un vicio, una droga.” Hay muy poca reflexión, o asociación subjetiva que acompañe la mayoría de esos relatos. Cuentan actos, hazañas épicas y poca cosa más.
Algunas consecuencias de esta casuística: en primer lugar, vemos la relevancia de la imagen, espejo del ser actual. Para ser querida hay que tener una imagen delgada. “Si eres delgada lo consigues todo”, esta es la condición y requisito. La imagen de delgadez como bien supremo toma una consistencia casi delirante. La imagen “retrato robot” ocupa el lugar de Dios.
No voy a entrar en cuestiones propiamente clínicas, como dije en un principio. Sólo en síntesis, podemos decir que SI hay patología y muy grave, se observan a menudo rasgos melancólicos llamativos, con un sentimiento de indignidad y un odio feroz a si mismas y el consecuente negativismo en su empeño de mortificación sistemática. Cualquier parecido con nuestra santa Catalina del amor es pura ficción, en este reino del desamor.
Más de una dice que ella es el negativo de su propio ideal, por ello se castiga. Se observan muchos cuerpos de niñas que se ofrecen a diferentes modalidades de estrago, que los buscan o que se los inflingen. El pensamiento patina sobre el cuerpo, sin tomar cuerpo. La imagen ideal y homologada, congelada, gana la partida y domina dictando las conductas.
Hay que adelgazar hasta encajar en la talla. Este es el lecho de Procusto: recortar el cuerpo para que encaje en el uniforme Ideal de este nuevo ejercito. Con el sentimiento presente de no dar la talla nunca, o incluso de morir en el intento. El cuerpo se convierte en un escenario de lucha para un sujeto que ha perdido las riendas de su destino y siente que su cuerpo es lo unico que todavía puede manipular. Nuestra Santa Catalina en su Diálogo nos deja otro legado.
QUÉ ECOS ENCONTRAMOS DE TODO ELLO EN LAS NUEVAS EXPRESIONES DEL BODY Y CARNAL ART.
El arte siempre se anticipa para enunciar las verdades de su tiempo. La mano de Charlie Chaplin en Tiempos Modernos que despues de salir del infierno de la fábrica sigue con el automatismo de dar vueltas a los tornillos ¿Se puede considerar todavía una mano humana? El hombre se convierte en un instrumento al servicio de la máquina, se identifica a la misma. Esta es otra manera de decir la alienación del cuerpo a los discursos vigentes.
La superficie corporal se transforma en una nueva identidad, o intenta hacerle suplencia. En el Body Art se materializa una obsesión del arte por el cuerpo. La superficie corporal se transforma en un objeto manipulado y maltratado de mil maneras, sobre el mismo se inscriben diferentes mensajes, injertos simbólicos. Fundamentalmente tenemos la apología del anticuerpo y el desprecio del cuerpo por su caducidad.
Según Chantal Jaquet “Le corps” (PUF 2001) “gran parte de las “performances” tienen como meta la adquisición de un dominio sobre si mismo y la eliminación del miedo, del sufrimiento y de la muerte. En la encrucijada del arte y de la técnica, el Body Art intenta desarrollar la omnipotencia humana haciendo retroceder sus limites fisicos y mentales”. Ejemplo, Marina Abramovici en los videos que filman sus actuaciones intenta vencer las leyes del cansancio sentada siete horas, o más, sin moverse. Nuestro cuerpo caduco y mortal, a veces sufriente, se convierte en un monumento casi contra-natura, que domina sus debilidades, o las desconoce. Tentativa que pugna para mostrar la potencia de un cuerpo que puede vencerlo todo. Un modo bastante psicótico de tratar el cuerpo como un organismo, como si no tuviera ninguna relación con el sujeto, no con el nuestro.
El cuerpo real de la mujer se convierte para el arte en un objeto para la investigación científica.
Claudia Giannetti en su artículo titulado “Del cuerpo mecánico al cuerpo virtual” hablando de Sterlac y Antúnez dice que “son ejemplos de artistas que están investigando en la misma dirección que las teorías planteadas desde la ciencia, la filosofía, la sociología, la psicología, etc., sobre la instauración del posthumanismo , que conduce irremediablemente a una transformación drástica del propio concepto de cuerpo y de sujeto y por consiguiente, a la transformación o crisis de los conceptos de realidad y verdad.” En lo referente a Sterlac, cuyas performances son situadas en el ciberpunk, hay que tener en cuenta que tras sus puestas en escena, las cicatrices que restan en su cuerpo, tardan semanas en cicatrizar. Según él, el cuerpo está obsoleto: “el cuerpo debe ser vaciado, endurecido y deshidratado, eliminada toda víscera inútil, para convertirse en un receptáculo mejor para la tecnología”.
Orlan, una de las pioneras del Body Art, comienza sus performances en 1990. En sus transformaciones quirúgicas demuestra tambien que el cuerpo es obsoleto. Ella rompe con los canones de la estética establecida y con los estereotipos que se imponen a las mujeres. ¿En qué consiste su collage quirúrgico? En sus cinco primeras operaciones adquirió la barbilla de la Venus de Botticelli, los labios de Europa de Boucher, la frente de la Mona Lisa de Leonardo, los ojos de Psique de acral. En lugar de los implantes de pómulos ella se implanta dos jorobas, o salientes en forma de cuerno en cada lado de su frente. Ahora podemos decir que esos intentos de injertar lo simbólico sobre lo real dan un resultado siniestro, o monstruoso. El bisturí no es la mejor via para operar con lo simbolico. “Pararé mi obra cuando sea lo más parecida posible al retrato robot electrónico” dice y escribe. Su cuerpo se ha convertido en un prefabricado modificable, digno si del “posthumanismo”, que descompone las obras mas prestigiadas de nuestra cultura.
El vaciamiento que conocemos todos a nivel de los ideales pone el cuerpo en primer termino y lo convierte a su vez en un Ideal neuronal, o genético. Se trata esta vez del cuerpo descarnado real, no del cuerpo hablado simbólico, ni del cuerpo imaginario. Y cuerpo real quiere decir lo imposible, pura materialidad manipulada por la ciencia. Eso es fundamentalmente lo que observamos en el arte, o en algunos de los nuevos fenómenos de la clínica. Ya no es el cuerpo del enigma, de los fantasmas o de los mitos, de la anatomía imaginaria de la histeria, ni el cuerpo de la mística.
Hoy, las ¿Cómo ideales se multiplican como en un espejo roto para intentar suplir los agujeros simbólicos. Son ¿Cómo que se confunden con unas prótesis de identidad y fracasan en su intento, ya que no pueden sostener la estructura. La última intención de estas ¿Cómo ideales tanto en la anorexia como en Body Art es la de afirmar su empeño feroz de omnipotencia, el poder con todo sin contar con los limites, lo que llamamos la castración, la muerte, o las faltas del viviente. Mas que nunca, y este si creo que es un rasgo relevante de nuestra modernidad, el Ideal actual y su exigencia castigan la falta en la estructura como su fracaso personal. El sujeto en falta es castigado o sacrificado y eso significa nuevos modos de goce o de sufrimiento, la ciencia como nueva religión ofrece el cuerpo en sacrificio a los dioses oscuros.
He visto padres que les pagan a sus hijas una reducción, o un aumento mamario, regalo de Navidad, o de Reyes. Narices, pechos, labios, y otros se cambian a gogo. Todo parece posible, para comulgar con la Imagen Ideal, mandato de lo que hay que ser.
Observamos esta fijación a la Imagen. Cada uno supuestamente puede tener el cuerpo que quiera, pero la paradoja resultante finalmente es el ejercito de clonados, cortados sobre el mismo patrón, el individuo o el sujeto se disuelve en la masa.
El cuerpo, su imagen se convierten en el resto de la subjetividad. Lo que el individuo intenta esgrimir para diferenciarse cae a menudo y se pierde ante la presión externa unificadora. Esos modelos ideales giran en torno al cuerpo y se rigen por la delgadez, la hiperactividad y la inmortalidad, o sea la omnipotencia. Estas referencias que predominan en lo social producen contagio en la masa, pero no sostienen la subjetividad, por denegar la castración.
EN EL CAMPO DE LA MUJER. El mero hecho de ser mujer ya constituye un factor de riesgo!
El 90% o más de las afectadas en anorexias y bulimias, lo son. La mujer durante varios siglos hasta nuestros días, ha utilizado la manipulación de su cuerpo como forma de protesta y rebeldía, como búsqueda de una autonomía en su ser que de ninguna otra forma podría alcanzar, eso sigue vigente.
La anorexia es una cuestión femenina, la estadística confirma la estructura. Tiene que ver con la sexuación femenina, con el goce de la mujer, con un más allá de la lógica fálica. En este sentido, se nos plantea también una hipótesis intemporal: algunos estudiosos lo llaman “un modo de ser anoréctico femenino en el mundo” (Jacques Maitre).
Eso se concreta en el cuerpo, en las vivencias de éxtasis y sufrimiento, de goce: los síntomas corporales carecen de importancia, son negados. No hay un saber biológico que pueda explicar este fenómeno, tampoco hay palabras para expresarlo. Lo esencial está en otra parte. Podemos entender este no-todo como un destino de la pulsion femenina con repercusion social: santas, brujas, ayunadoras, anorexicas… una serie que marca la falta en el Otro, intenta cavar un agujero en su omnipotencia. En este sentido se inscribe tambien la pugna entre la Histeria y el saber medico, la pugna con el Amo. La anorexica, santa o no, entra en dialectica con el saber de su epoca: adelgazar el establishment religioso ayer, o el poderío medico-científico de hoy.
El cuerpo cadavérico abre una brecha en el Otro, cuanto mas se consume más consistencia tiene para el Otro, de cuya alienación se quiere liberar. La separación salvaje la protege de la alienación y defiende su deseo para que no sea aplastado por la demanda.
Sabemos que hay dos anorexias, esta última de la cual hablamos, que esgrime la nada para sostener su deseo ante la demanda asfixiante del Otro. Esta es la función de la nada como objeto separador del otro materno o cultural, que determina la diferencia estructural entre deseo, necesidad y demanda. En última instancia todos sus estragos y su culto a la nada, son padecidos para hacer surgir un signo de amor en el Otro.
La segunda anorexia, está en relación al goce del Otro y no a su deseo. El rechazo en este caso no potencia el deseo sino que lo nadifica. Allí aparece lo que Lacan llamaba el “apetito de muerte” y el “suicidio lento”, el cuerpo en este caso se consume hasta su propia destrucción, estamos en la psicosis.
¿Cómo definimos la mística? Michel de Certeau, un contemporáneo, dice: “lo que se aparta de las vias normales u ordinarias; lo que ya no se inscribe en la unidad social de una fé o de referencias religiosas, sino al margen de una sociedad que se laiciza y de un saber constituido por objetos cientificos”.
Lacan en el Seminario Aun nos recomienda leer a los místicos “Estas jaculaciones místicas no son ni palabrería ni verborrea; SON AL FIN DE CUENTAS LO MEJOR QUE HAY PARA LEER y en nota a pie de página dice: “añadir a los Escritos de J. Lacan porque son del mismo registro. Y más adelante.. añade: “Y por qué no interpretar una faz del Otro, la faz de Dios como lo que sirve de soporte al goce femenino”. Más allá del falo, en el goce Otro encontramos –para la mujer- un soporte de la existencia de Dios. Podríamos pensar que este lugar está a la merced de los mandatos de cada época. La anorexia como resistencia a la secularización de lo sacro, apunta a veces a la sacralización de lo profano. Podría ser la búsqueda de nuevas vias para la expresión espiritual, en una época que ensalsa el consumo irreflexivo.
En nuestra época el objeto NADA deviene un objeto fundamental, sin el cual la vida no tendría sentido.
Revista de Psicoanálisis, Vel 10.

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