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Esta presentación se inscribe en una relación de continuidad con mi investigación  que comienza hace unos  quince años (Histeria e interpretaciones del Amo, Barcelona 2004) cuya finalidad es la de  profundizar en la subjetividad de nuestro tiempo, para saber dónde estamos, dónde está el sujeto y el objeto del psicoanálisis. Hay analistas que viven en el pasado, el pasado de las “Obras Completas” y a espaldas de las transformaciones que se dan en su actualidad. Sin embargo, con Lacan decimos que el inconsciente está estructurado como un lenguaje, pero que éste no es ajeno al tiempo que le ha tocado vivir. En el Seminario 25 “El momento de concluir” dice Lacan : “La historia, como lo digo algunas veces, es la histeria (hystérie)…. si fantaseo en torno a la histeria, eso no es evidentemente más que un hecho de historia” (clase 3 del 20-12-77).
¿Podemos preguntarnos hoy si la histeria de Freud es tambien la nuestra ?
Lacan abre su Seminari VII “La Etica…” con “el atractivo de la falta”, que define como el universo mórbido de la falta-en-ser. Atracción y morbidez a la vez, como las dos caras de una misma moneda, que articulan lo mas específico del sufrimiento de este humano enfermo, por su condición de parlante y su dependencia incondicional del significante, que lo aliena al deseo del Otro. En el Seminario mencionado Lacan lo escribe con el matéma del significante de la falta en el Otro S(/A). La mujer se identifica como esta castración del Otro y encarna mejor que nadie su falta.
En su conferencia de Bruselas ¿El psicoanálisis es constituyente de una ética a la medida de nuestro tiempo ? (1960, Uno por Uno nº39) J. Lacan dice: “¿He conseguido al menos trasladar a su pensamiento las cadenas de esta topología, que situa en el corazón de cada uno de nosotros este lugar abierto desde dónde la Nada nos interroga sobre nuestro sexo y nuestra existencia?” En esta conferencia, Lacan reflexiona una vez más sobre el psicoanálisis y su función ética en su tiempo. Y es con esta intención que nos dice que hay una especie de cópula entre falta y Nada, que se conjugan siempre para el ser y que nos dan la dimensión de su goce. La función ética del psicoanálisis sigue dándole la mano a la Histeria como en el momento de su nacimiento. Ambos tienen el cometido de sintomatizar lo establecido para descompletarlo y permitir la circulación del deseo y del saber.

En una compilación de artículos “Los Objetos de la pasión” Eric Laurent hablando de la histérica dice: “ Ella sustrae su cuerpo en tanto que éste podría ser instrumento del amo. Esto hace al estílo anoréxico del sujeto histérico: gozar de nada. No digo que todos los anoréxicos sean histéricos pero que hay, en todo caso, UN ESTÍLO ANORÉXICO EN ESTE TIPO DE RECHAZO (el subrayado mío) . La histeria introduce…. una especie de agujero en la cultura….. y es allí en dónde es heróica. Digamos que es una variante del heroismo de la epoca….. Ella mantiene abierta la pregunta sobre la sexuación y la subjetividad: el discurso de la histérica consiste en mantener esta cuestión abierta.”
Esencialmente, mi reflexión se centra en este síntoma que la histeria introduce en la civilización y en sus avatares actuales, o sea la incidencia del discurso capitalista en su encuentro con la clínica del sujeto histérico.
Mi hipótesis toma algunos significantes Amo para medir su alcance sobre la histeria y sobre la anorexia-bulimia, cuando esta participa de una estructura neurótica.
La esencia de la histeria es su pregunta, la dialéctica que establece con el Amo y con sus mandatos que ella interpela con sus síntomas, en cada momento de la Hystoria.
Me pregunto, como lo hacía en un principio si esta fecunda dialéctica sigue todavía vigente, ya que conocemos el empuje al pleno y al pensamiento único, o absolutista.
Todo apunta a destacar la gran importancia de la función de la falta en lo subjetivo y en lo social. Ya que la abolición de la falta significa también la abolición del sujeto y del lazo social.
La dialéctica se plantea generalmente entre un fantasma de plenitud y la función de la falta. El Amo intenta completar y ella descompleta. Dialéctica entre un imperativo de goce en lo social que promete la satisfacción de todas las necesidades y que la posición histérica cuestiona con la insatisfacción del deseo y con la falta del objeto, o con la falta de goce, que pueden leerse como una auténtica pasión del vacío, que resitua la falta en el lugar que le corresponde, para “hacer la falta” allí donde no está asegurada.
La histeria Para C. Soler vendría a ser un detector natural de los cambios, una suerte de termómetro de su tiempo que depende de los mandatos del Amo, en cada época. Si Catalina de Siena no es la anoréxica que hoy encontramos en el Clínico, para la histeria eso también se cumple, ella ha cambiado siguiendo la temperatura de su tiempo.

Seguirá.

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