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Monthly Archives: noviembre 2015

«Los motivos carecen de relevancia jurídica y solo pueden ser conocidos de verdad por los imputados. Pero a fin de que la defensa no alegue falta de motivación, se apuntará el que parece ser, a nuestro juicio». De esta premisa parte el juez José Antonio Vázquez Taín en su auto final por el asesinato de la niña Asunta Basterra Porto para a continuación ofrecer una serie de puntos y consideraciones de todo lo observado durante los diez meses de la instrucción. ABC.es,/ 22/07/2014, MADRID

El resto ya lo sabemos, toda la instrucción se funda en las pruebas físicas del asesinato, en los restos de la autopsia, en los restos de unas cuerdas de color naranja, en el ADN que desvela toda la verdad.

Nada, ni por asomo, acerca de la verdad de los afectos en juego, del amor o del odio a la propia hija, nada acerca de los vínculos familiares, escolares, acerca de su historia. Este desierto, el nuestro,  significa la doble muerte de Asunta. La primera ya la conocemos, la segunda muerte es nuestro silencio, nadie quiere saber. Nadie sabe quién ni cómo era esta  silenciosa niña-adolescente que aparece en todos los titulares sin identidad propia, sin rostro,  y desaparece con una violencia inaudita, en manos de los que supuestamente debían amparar su vida. ¿Qué vida fue la suya?

El amor de los padres y las funciones materna y paterna son las que garantizan la entrada de un sujeto en la vida y en el lenguaje. Todo hijo debe ser adoptado por sus padres, aunque esos sean biológicos.  La adopción por el deseo es el acto que permite nuestro vínculo con el mundo, el que nos da la vida. En este caso el deseo de muerte se ha instalado y se ha impuesto hasta sus últimas consecuencias, la solución final, su exterminio.

Los motivos carecen de relevancia jurídica, dirá el Juez.

Los vínculos  que nos humanizan son la motivación más importante de nuestras vidas, no hay otra,  su historia va a determinar nuestro destino. Somos carne de vínculo.  Qué es un padre, qué es una madre para una hija, acaso eso también ha caído en el olvido.

Creo que Asunta se merece algo mas, muchas palabras que no fueron dichas para dejar constancia de su existencia y de su singularidad.

Descanse en paz.

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