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Me pregunta un joven periodista:

“desde el punto de vista de una psicóloga, ¿por qué las cenas de empresa son tan dadas al exceso en todos los aspectos: comida, bebida, incluso comportamientos y devanéos sexuales?
Qué consejo nos darías para no acabar peleándote con alguien o encamándote con alguien que no querrías en una cena de este tipo? Alejarnos del vino? Huida a la francesa?” 

Le contesto:

Soy psicoanalista, eso cambia radicalmente la posición de algunos psicólogos conductistas que se empeñan en dar falsas recetas y conciliarlo todo.

Te voy a enviar una reflexión general acerca de tus preguntas.

La Navidad es una tregua, en una rutina para muchos, tediosa y engorrosa como lo dictan los mandatos capitalistas del trabajo, consumo y sometimiento.

 Nuestro consumidor-consumido se desmelena  por un día, o dos noches, y sueña con una  Felicidad (falicidad) posible, aunque  transitoria. Por un momento breve,  parece que todo esta permitido y que todo es posible y el alcohol viene a potenciar esta creencia delirante.

 Todo el mundo sabe que los Reyes Magos no existen y sin embargo todos se empeñan en repetir la historia. Nuestros sueños son ilusorios, o ilusos, habrá que despertar.  

La Navidad,  como felicidad obligatoria y como imperativo de paz,  no hace mas que acentuar y  agravar la escisión de un mundo que va a la deriva. Como olvidar Aleppo, las pateras, el paro, la pobreza,  guerras, atentados y tantas otras plagas.  Solo la bacanal de las comilonas y borracheras puede ser una respuesta, una “tregua” en el desvarío general.

La única receta para los excesos humanos es conocerlos, no hay otra.  Saber que hay un mal que nos habita y que las pulsiones se desatan cuando el control cede.

Otra receta, es saber que a los máximos excesos de opulencia, grandilocuencia y estupidez, solo les espera la caída. Consume alcohol y todo lo que se vende en nuestros mercados que luego acabaras engrosando el ejército de depresivos…. que consume antidepresivos.

Y sin embargo, hay cambios posibles con una vida regida por una ética renovada que se solidariza con el prójimo desamparado. Vamos a apostar por eso. 

Daniela Aparicio, psicoanalista

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Daniela Aparicio. Blog

 Breve comentario acerca de las conclusiones.

 

           Me parece lamentable concluir unas Jornadas laboriosas sin hablar del sufrimiento, del sufrimiento subjetivo, la otra cara siniestra del placer, o mejor dicho de un goce que es pulsión de muerte. Las drogas son una moneda de doble cara, no podemos olvidarlo.  Largos años de trabajo en la Clínica me han confirmado lo que digo. Hace unos treinta años, aproximadamente, recuerdo que empezaban a llegar, destrozados, trabajaba entonces en la Pública. La alegría gay había concluido, aparecía el sida con sus estragos. Morían como moscas. Recuerdo con afecto a uno de ellos llegado de NY, tuve que acompañarlo hasta su lecho de muerte. Descanse en paz. Y tantos otros, sin poder edificarse una vida, sin fundamentos.
Deseo creer que vuestro mensaje conclusivo no es una apología, banalización y fomento del consumo, todo ello encubierto por el canto a una supuesta libe
rtad…

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 Breve comentario acerca de las conclusiones.

 

           Me parece lamentable concluir unas Jornadas laboriosas sin hablar del sufrimiento, del sufrimiento subjetivo, la otra cara siniestra del placer, o mejor dicho de un goce que es pulsión de muerte. Las drogas son una moneda de doble cara, no podemos olvidarlo.  Largos años de trabajo en la Clínica me han confirmado lo que digo. Hace unos treinta años, aproximadamente, recuerdo que empezaban a llegar, destrozados, trabajaba entonces en la Pública. La alegría gay había concluido, aparecía el sida con sus estragos. Morían como moscas. Recuerdo con afecto a uno de ellos llegado de NY, tuve que acompañarlo hasta su lecho de muerte. Descanse en paz. Y tantos otros, sin poder edificarse una vida, sin fundamentos.
Deseo creer que vuestro mensaje conclusivo no es una apología, banalización y fomento del consumo, todo ello encubierto por el canto a una supuesta libe
rtad. ¿Qué libertad? El hombre actual es un esclavo del mandato superyoico que lo empuja a cualquier consumo aniquilante. Un consumidor-consumido, esta es su verdadera identidad.
Lo único relevante del documental, a mi entender, es el comentario: ¿cómo hacer para detener el daño que uno se inflinge a si mismo? That is the question.
Agradezco vuestro esfuerzo y el empeño continuado en hacernos pensar.

En esta WEB se puede ver el Documental”infodroguesreus.com“. Gracias

 

«El jardín de las delicias», o sea, el paraíso terrenal, no es ningún paraíso, y puede que sea incluso un infierno o una pesada pesadilla incrustada de locuras, excesos y deformidades, las que definen al género humano. Esta sería, grosso modo, la intención de El Bosco en su extraordinario cuadro, llamado en el documental de López Linares «Jardín de los sueños».

El matrimonio entre cultura y natura produce monstruos, como en el sueño de la razón. Su criatura disparatada —el humanoide— navega a la deriva, sin apresar nunca lo que anhela; aspiración mística de un goce inalcanzable que se debate incesantemente con miedos y fantasmas. Lo que no se ve en el cuadro toma relieve, el inconsciente traza la directriz de la obra; un tríptico cuya cubierta es un globo terráqueo, o las interioridades de nuestra propia cabeza. Ninguna obra como esta ha podido decirlo mejor, decir la condición humana y su aberrante historia en relación con la sublimación, decir lo que el humano no sabe pero que sí padece.

La escritora Nélida Piñón comenta incluso que habría que inventar las palabras que no existen para decirlo. Tenemos la imágenes, ¿cómo nombrar lo innombrable?

El documental de López Linares, tan de agradecer cuando nos introduce en las imágenes hasta formar parte y fundirnos en ellas, decepciona en la selección de algunos de sus comentaristas. En primer lugar, por la misma condición de la interpretación, que es imposible. Y también por lo superfluo de algunos comentarios. Solo el silencio sagrado y tal vez la música pueden acompañar a la sucesión de imágenes del cuadro.

Lo que me ha resultado especialmente extraño, si me permiten, es la ausencia de la hermenéutica del psicoanálisis a la hora de navegar en el mundo o «Jardín de los sueños». Para hablar de nuestros sueños aparecen comentarios que remiten a la Neurología y al TAC cerebral. ¿Adónde hemos ido a parar? Si la ciencia es nuestra referencia magna para comprender lo humano, esta obra no hubiera existido nunca, y quizás lo humano en su singular subjetividad tampoco. En quinientos años, nuestra visión del mundo ha cambiado; un mundo imaginario y exuberante abierto a la creatividad y a la locura ha sido aniquilado por la ciencia y aplastado el misterio y enigma humanos que nos devuelve el cuadro. Nuestra mirada se ha deformado hasta alcanzar una banalidad que roza la ceguera y erradicado la complejidad y fascinación del Jardín hasta convertirlo en un desierto insípido. El psicoanálisis desaparece, como el tritono, llamado intervalo del Diablo, que se evitaba en el canto eclesiástico medieval por su disonancia.

«Los motivos carecen de relevancia jurídica y solo pueden ser conocidos de verdad por los imputados. Pero a fin de que la defensa no alegue falta de motivación, se apuntará el que parece ser, a nuestro juicio». De esta premisa parte el juez José Antonio Vázquez Taín en su auto final por el asesinato de la niña Asunta Basterra Porto para a continuación ofrecer una serie de puntos y consideraciones de todo lo observado durante los diez meses de la instrucción. ABC.es,/ 22/07/2014, MADRID

El resto ya lo sabemos, toda la instrucción se funda en las pruebas físicas del asesinato, en los restos de la autopsia, en los restos de unas cuerdas de color naranja, en el ADN que desvela toda la verdad.

Nada, ni por asomo, acerca de la verdad de los afectos en juego, del amor o del odio a la propia hija, nada acerca de los vínculos familiares, escolares, acerca de su historia. Este desierto, el nuestro,  significa la doble muerte de Asunta. La primera ya la conocemos, la segunda muerte es nuestro silencio, nadie quiere saber. Nadie sabe quién ni cómo era esta  silenciosa niña-adolescente que aparece en todos los titulares sin identidad propia, sin rostro,  y desaparece con una violencia inaudita, en manos de los que supuestamente debían amparar su vida. ¿Qué vida fue la suya?

El amor de los padres y las funciones materna y paterna son las que garantizan la entrada de un sujeto en la vida y en el lenguaje. Todo hijo debe ser adoptado por sus padres, aunque esos sean biológicos.  La adopción por el deseo es el acto que permite nuestro vínculo con el mundo, el que nos da la vida. En este caso el deseo de muerte se ha instalado y se ha impuesto hasta sus últimas consecuencias, la solución final, su exterminio.

Los motivos carecen de relevancia jurídica, dirá el Juez.

Los vínculos  que nos humanizan son la motivación más importante de nuestras vidas, no hay otra,  su historia va a determinar nuestro destino. Somos carne de vínculo.  Qué es un padre, qué es una madre para una hija, acaso eso también ha caído en el olvido.

Creo que Asunta se merece algo mas, muchas palabras que no fueron dichas para dejar constancia de su existencia y de su singularidad.

Descanse en paz.

DIGNIDAD, reúne un grupo de psicoanalistas -hace unos dos años y medio- que desean aportar su experiencia y hacer un Acto ciudadano, en tiempos de  malestar  profundo que  corroe los esquemas establecidos y nos obliga  a una reflexión acelerada, muy rápida,  para buscar nuevas ALTERNATIVAS de vida. Buscamos respuestas profesionales y ciudadanas ante el DESAMPARO  y el desmantelamiento sistemático de nuestra convivencia que dan cuenta de de las transformaciones del lazo social y de sus fracturas. 

 Nuestro trabajo consiste en reducir  los estragos actuales sobre un grupo concreto de personas: las que han perdido su trabajo y están en el paro con síntomas de maltrato, depresión, ansiedad y riesgo de vida. Este Taller versa sobre algunos aspectos del recorrido grupal. Su trabajo apunta a una rectificación subjetiva: no son objetos, sino sujetos. La dignidad de una persona no depende de sus ingresos o puesto de trabajo, es un derecho propio.

Les leo un fragmento de la carta que ofertaba nuestra propuesta de trabajo en Grupo: Proponemos grupos de trabajo con personas en el paro. Para que no olviden que los son, personas, y para que sepan también que no las olvidamos. Para que recuerden que su dignidad no depende de sus ingresos y para que puedan recuperar su lugar en el mundo, que es suyo e inalienable.

Los Grupos están formados por unas 10 personas, aproximadamente y tendrán una duración de dos meses cada uno, con una sesión semanal. Al finalizar este período, estudiaremos cada situación, caso por caso, para analizar y calibrar los efectos de nuestro trabajo.

Esquema: GA (Grupo de Ayuda) con profesional. Esos Grupos, una vez concluidos, convergen  al DIGAM = Asociación legalizada de autoayuda.

Objetivos  generales:

-Escuchar el sufrimiento subjetivo, digno de  respeto, atención y apoyo: hablar de lo que duele y avergüenza reduce sufrimiento y permite salir de un silencio que mortifica y aisla.

-Potenciar  los recursos personales de cada uno para “buscarse la vida”, que no solamente consiste en buscarse un trabajo, la vida es mas importante que el trabajo.

-Desmontar las identidades monolíticas del “trabajador-consumidor-consumido”  y  ayudarles a abrir nuevas dimensiones de su vida que van surgiendo, ALTERNATIVAS.

-Intentar un cambio de valores que apunta a poner las cosas  en su sitio; lo que llamamos una rectificación subjetiva: no son objetos, sino sujetos. La dignidad de una persona no depende de sus ingresos o puesto de trabajo, es un derecho propio. Se trataba de abandonar la identidad de víctima,  o de desecho  del maltrato ajeno, para ocupar su lugar de sujeto digno en el mundo.

-Y asimismo, en lo posible,  recuperar el sentimiento de pertenencia social y los vínculos  de confianza y solidaridad con el Otro, que no siempre es cruel o manipulador, ver a la familia,  los amigos, acudir a las asociaciones.  Rescatar el lazo social.

-Finalmente, sufrir menos, encontrar nuevas vías de vida que puedan restaurar el deseo de cada sujeto y ayudarle a reinstalarse en el mundo, con o sin trabajo. Creo que este es nuestro cometido como psicoanalistas.

REHUMANIZAR- REDIGNIFICAR-RESTAURAR el lazo social.

 

Esta presentación se inscribe en una relación de continuidad con mi investigación  que comienza hace unos  quince años (Histeria e interpretaciones del Amo, Barcelona 2004) cuya finalidad es la de  profundizar en la subjetividad de nuestro tiempo, para saber dónde estamos, dónde está el sujeto y el objeto del psicoanálisis. Hay analistas que viven en el pasado, el pasado de las “Obras Completas” y a espaldas de las transformaciones que se dan en su actualidad. Sin embargo, con Lacan decimos que el inconsciente está estructurado como un lenguaje, pero que éste no es ajeno al tiempo que le ha tocado vivir. En el Seminario 25 “El momento de concluir” dice Lacan : “La historia, como lo digo algunas veces, es la histeria (hystérie)…. si fantaseo en torno a la histeria, eso no es evidentemente más que un hecho de historia” (clase 3 del 20-12-77).
¿Podemos preguntarnos hoy si la histeria de Freud es tambien la nuestra ?
Lacan abre su Seminari VII “La Etica…” con “el atractivo de la falta”, que define como el universo mórbido de la falta-en-ser. Atracción y morbidez a la vez, como las dos caras de una misma moneda, que articulan lo mas específico del sufrimiento de este humano enfermo, por su condición de parlante y su dependencia incondicional del significante, que lo aliena al deseo del Otro. En el Seminario mencionado Lacan lo escribe con el matéma del significante de la falta en el Otro S(/A). La mujer se identifica como esta castración del Otro y encarna mejor que nadie su falta.
En su conferencia de Bruselas ¿El psicoanálisis es constituyente de una ética a la medida de nuestro tiempo ? (1960, Uno por Uno nº39) J. Lacan dice: “¿He conseguido al menos trasladar a su pensamiento las cadenas de esta topología, que situa en el corazón de cada uno de nosotros este lugar abierto desde dónde la Nada nos interroga sobre nuestro sexo y nuestra existencia?” En esta conferencia, Lacan reflexiona una vez más sobre el psicoanálisis y su función ética en su tiempo. Y es con esta intención que nos dice que hay una especie de cópula entre falta y Nada, que se conjugan siempre para el ser y que nos dan la dimensión de su goce. La función ética del psicoanálisis sigue dándole la mano a la Histeria como en el momento de su nacimiento. Ambos tienen el cometido de sintomatizar lo establecido para descompletarlo y permitir la circulación del deseo y del saber.

En una compilación de artículos “Los Objetos de la pasión” Eric Laurent hablando de la histérica dice: “ Ella sustrae su cuerpo en tanto que éste podría ser instrumento del amo. Esto hace al estílo anoréxico del sujeto histérico: gozar de nada. No digo que todos los anoréxicos sean histéricos pero que hay, en todo caso, UN ESTÍLO ANORÉXICO EN ESTE TIPO DE RECHAZO (el subrayado mío) . La histeria introduce…. una especie de agujero en la cultura….. y es allí en dónde es heróica. Digamos que es una variante del heroismo de la epoca….. Ella mantiene abierta la pregunta sobre la sexuación y la subjetividad: el discurso de la histérica consiste en mantener esta cuestión abierta.”
Esencialmente, mi reflexión se centra en este síntoma que la histeria introduce en la civilización y en sus avatares actuales, o sea la incidencia del discurso capitalista en su encuentro con la clínica del sujeto histérico.
Mi hipótesis toma algunos significantes Amo para medir su alcance sobre la histeria y sobre la anorexia-bulimia, cuando esta participa de una estructura neurótica.
La esencia de la histeria es su pregunta, la dialéctica que establece con el Amo y con sus mandatos que ella interpela con sus síntomas, en cada momento de la Hystoria.
Me pregunto, como lo hacía en un principio si esta fecunda dialéctica sigue todavía vigente, ya que conocemos el empuje al pleno y al pensamiento único, o absolutista.
Todo apunta a destacar la gran importancia de la función de la falta en lo subjetivo y en lo social. Ya que la abolición de la falta significa también la abolición del sujeto y del lazo social.
La dialéctica se plantea generalmente entre un fantasma de plenitud y la función de la falta. El Amo intenta completar y ella descompleta. Dialéctica entre un imperativo de goce en lo social que promete la satisfacción de todas las necesidades y que la posición histérica cuestiona con la insatisfacción del deseo y con la falta del objeto, o con la falta de goce, que pueden leerse como una auténtica pasión del vacío, que resitua la falta en el lugar que le corresponde, para “hacer la falta” allí donde no está asegurada.
La histeria Para C. Soler vendría a ser un detector natural de los cambios, una suerte de termómetro de su tiempo que depende de los mandatos del Amo, en cada época. Si Catalina de Siena no es la anoréxica que hoy encontramos en el Clínico, para la histeria eso también se cumple, ella ha cambiado siguiendo la temperatura de su tiempo.

Seguirá.

El humano esta condenado a buscar un sentido propio a su vida, a su historia, a sus esfuerzos… y no siempre hay sentido, y, si lo hay, resulta escaso, nada proporcional a la lucha titánica de una vida. Muy a menudo, escuchamos el sufrimiento repetido de la precariedad subjetiva, el sentimiento de estar en falta, de no dar la talla, de no llegar nunca… ¿a dónde?, nos preguntamos. Nuestro sujeto piensa que esta precariedad es la señal de su fracaso personal, de su incompetencia, y no la condición natural e inherente a toda estructura humana.
Él irá a buscar su identidad soñando que esta ha de ser sólida e integra; «yo soy eso o aquello». Esta suposición también es algo errónea. La identidad suele ser múltiple o fragmentada, y, cuando pretende ser total, resulta ilusoria, un puro espejismo. Identidades, en el mejor de los casos, producto de unos deseos e ideales regidos por el superyó, con la ferocidad que este adquiere en cada momento de su época.
Late, como contrapunto a cierta levedad del ser, una aspiración a la completitud incrustada por figuras ideales, protagonizadas desde los dioses de la mitología hasta los jugadores de futbol actuales y otros héroes de turno, que son todo aquello que uno nunca alcanzará a ser. Para el humano no existe una estructura completa, ya que esta está agujereada e incluye en su misma constitución una falta, que no es el fracaso de lo humano como muchos creen, sino que es su misma condición humana, inexorable. Esta falta constitutiva es el resultado de la marca del lenguaje sobre el hablante arrancado de la naturaleza, pero también es lo que le otorga una capacidad para desear.
Este desajuste en el orden natural que soporta nuestra especie por su pertenencia al lenguaje —la letra grava y transforma la natura— introduce la dimensión específica del malestar humano. El desamparo del sujeto sujetado y su dependencia del Otro lo someten a una alienación que define su condición de sujeto atrapado en el campo del Otro.
Todo ello hace pensar que Superman —o todas las figuras superlativas del poder que lo representan— guarda cierto aire cómico y una pretensión absurda, la caricatura de lo humano, que, como decíamos antes, es incompleto por definición. Y eso es valido para todos y cada uno de nosotros.
Tal vez, nuestra única fortaleza verdadera sería la de asumir esta falta constitutiva y no olvidarla. La integridad consiste en recordar la falta propia y en soportarla.
Conocemos los retos del narcisismo y también sus impases. La imagen yoica, la que se constituye precozmente para el bebé, es la matriz de una completitud anticipada pero inexistente, es una falsa imagen, cuyos fenómenos en la clínica delatan sobradamente su gravedad. Todo aquel que se queda capturado en esa imagen está predestinado a lo peor, como Narciso. La pulsión de muerte se conjuga así con la vida de una forma compleja e intrincada. ¿Quién las puede separar? En El gran dictador, Chaplin nos ofrece una versión tragicómica de esta farsa. Hitler puede ser un pobre judío que escapa al exterminio por la vía del humor.
El poder, el poderoso, el que se lo cree, es, finalmente, un impostor, un farsante o un loco. Pero debemos añadir algo más: sin nuestra mirada y nuestro sostén se caería y se rompería en pedazos, como los ídolos de barro de Abraham. Dios le manda romperlos para salir del entuerto y construir una divinidad única, la excepción a la regla; todos los demás son mortales.
No podemos olvidar esta complicidad importante entre la aspiración megalomaníaca de algunos, sostenida, a su vez, por la propia aspiración del otro mortal, víctima y verdugo de sí mismo que desea seguir soñando. Sin esta alianza los excesos del poderoso en este mundo no serían posibles.
Los políticos son unos fantoches encumbrados al poder con nuestros votos. En su prepotencia, han aprovechado la jugada, han robado y engañado para demostrarnos que nos hemos equivocado.
Antes, el suicidio podía ser una figura del honor. El que perdía la cara en lo social se borraba del mapa acabando con su vergüenza. Hoy, estamos rodeados por caraduras que pierden la faz y no dan cuenta de ello, siguen deambulando como si nada hubiera pasado. Y, sin embargo, algo grave ha pasado, la dignidad se ha perdido en el camino y nadie acusa recibo.
Podríamos pensar en Jordi Pujol, por ejemplo, padre de la patria, Honorable, cuyos grandes ideales han caído en saco roto. Literalmente, han acabado en el saco, sin que podamos decir la bolsa o la vida; él ha elegido ambas cosas, olvidando que se trata de una elección y de una renuncia. En muchos casos la prepotencia se casa con la estupidez. La imposibilidad de poner un límite, de saberse limitado, produce estragos y excesos para el mismo sujeto y para sus allegados.
Es hora de corregir el rumbo. PODEMOS tomar la palabra.

El psicoanálisis ofrece criterios imprescindibles a la hora de hacer una lectura del malestar actual. Permite pensar los resortes de la subjetividad que no están sometidos a las transformaciones sociales y también el alcance de los cambios. Los nuevos paradigmas transforman el lazo social y amenazan la supervivencia ética de nuestra especie, mas amenazada en este terreno que en cualquier otro.
Con el psicoanálisis sabemos que la búsqueda de la felicidad está regida en gran parte por la pulsión, ingobernable y acéfala, el sujeto no goza de ninguna libertad, es esclavo de un impulso que lo empuja hacia un placer cuya naturaleza es paradójica, puesto que no se confunde con lo bueno o lo agradable. Freud añade una cuarta causa a las tres que condicionan el malestar humano, externas. La fuente más incontrolable del sufrimiento la encuentra el humano en si mismo: ante todo el hombre es un lobo para sí, nadie esta a salvo, el sujeto sufre la amenaza constante de su propia traición.
No podemos olvidar la importancia del vínculo -la transferencia- como condición para adquirir un conocimiento. Observamos cierta decadencia del maestro y una degradación del saber. “Un maestro es quien sabe conservar vivo el espíritu socrático de la pregunta y su enseñanza consiste en darnos la mejor prueba de su amor: lograr que aprendamos la única lección magistral que nos pone en el camino de un saber verdadero, y que consiste en percatarnos de que ninguna palabra puede decir toda la verdad.”
GS afirma que debemos exigir a un autor que su obra y conducta estén a la altura de unos principios éticos, y nombra a Celine y Heidegger. Por mucho que este último haya aportado a la filosofía, su compromiso con el nazismo es inaceptable.
Posición ética significa dar la palabra al sujeto verdadero, secuestrado por el silencio del paradigma científico que lo condena sin contemplaciones.
Levinas, nos ofrece una ética de la alteridad, con el “rostro” del otro en el fondo de la condición humana.
El amor solo se cotiza si es puesto en circulación a cambio de nada y se afirma cuando es capaz de renunciar al espejismo de la unidad con el otro. La valentía del amor se mide por su virtud para reconocer lo que en el otro se nos presenta bajo la forma de la diferencia, y aun así, es capaz de acoger esa otredad, renuncia a las envolturas narcisistas y al fantasma de completitud.
Un pequeño paréntesis, en La sociedad del cansancio, Byung-Chul Han, habla de la esclavitud de un sujeto que se cree en libertad. Tan encadenado como Prometeo, por el sistema y por si mismo. El superyo, su águila, le devora su hígado.
Prometeo de Franz Kafka
De Prometeo nos hablan cuatro leyendas.
Según la primera, lo amarraron al Cáucaso por haber dado a conocer a
los hombres los secretos divinos, y los dioses enviaron numerosas
águilas a devorar su hígado, en continua renovación.
De acuerdo con la segunda, Prometeo, deshecho por el dolor que le
producían los picos desgarradores, se fue empotrando en la roca hasta
llegar a fundirse con ella.
Conforme a la tercera, su traición paso al olvido con el correr de los
siglos. Los dioses lo olvidaron, las águilas, lo olvidaron, el mismo se
olvidó.
Con arreglo a la cuarta, todos se aburrieron de esa historia absurda.
Se aburrieron los dioses, se aburrieron las águilas y la herida se cerró
de tedio.
Solo permaneció el inexplicable peñasco.
La leyenda pretende descifrar lo indescifrable.
Como surgida de una verdad, tiene que remontarse a lo indescifrable.

Predomina una tendencia que repele todo lo que es extraño, dice Han. Aun cuando el extraño no tenga ninguna intención hostil, incluso cuando de él no parta ningún peligro, será eliminado a causa de su otredad. Lo extraño se reduce a una formula del consumo, se sustituye por lo exótico. El turista se convierte en consumidor de lo exótico.

Retornando, GS destaca la vigencia de “Psicología de las masas…”. Insiste en su actualidad e interés, mostrando los efectos devastadores producidos por el retorno de aquella parte de la verdad que el paradigma científico-técnico ataca, o elige desconocer.
“Liquido” es el concepto con el cual Bauman interpreta el resquebrajamiento (o disolución) de nuestra civilización. GD, aproxima este concepto a la caída de la “Imago paterna”. A la decadencia de Dios y del padre le sigue, o sustituye, la entronización de la técnica como instrumento de un liberalismo desnudo, desembarazado de sus clásicos disfraces morales e ideológicos que apuntan a diluir todo aquello que se empeñe en conservar su especificidad y diferencia. El discurso contemporáneo solo admite las diferencias en la medida que no comprometan ni afecten los intereses del mercado.
La comunidad gay, por ejemplo, es reconocida solo a partir del momento que demuestra su capacidad potencial de consumo. “cualquier disimetría es bienvenida siempre y cuando se asimile a la normativización del sistema global, convirtiéndose así en un nuevo producto.
Otra cuestión importante que destaca GS: la “desintricación pulsional”. Según Freud la “pulsión de muerte” es la fuerza repetitiva y demoníaca, lo real humano en lo individual y colectivo. Parte sustancial de nuestra subjetividad. El Eros se articula con el Tanatos, los deseos de vida se entremezclan con los de destrucción. Esa intricación significa que los deseos vida y amor hacen barrera y limite a la tendencia mortífera de la pulsión de muerte. Cuando se rompe este equilibrio –desintricación pulsional-, la pulsión de muerte se impone con su fuerza autodestructiva: el suicidio melancólico o la agresión criminal. Se observa, la instigación -en lo social- de las diferentes formas de odio. En la actualidad, la forma mas patente de esta desintricación, es la convergencia del discurso capitalista y del discurso científico-técnico, con el propósito de establecer el absolutismo de un modelo definitivo e imperecedero de la Verdad.
La degradación liquida del amor es un grave síntoma de nuestra época….el discurso neoliberal encuentra cada vez menos obstáculos para convertirnos, a cada uno de nosotros, en mercancía.
El psicoanálisis no puede descuidar las profundas transformaciones sociales que tocan a los fundamentos de la civilización, generando nuevos síntomas a los que la clínica debe dar una respuesta, para que se distingan de los presupuestos policiales de la bio-politica.
Sin los conceptos psicoanalíticos de inconsciente, pulsión, lógica del significante y teoría del goce, la sociología corre el riesgo de convertirse en metafísica.
Freud cita a Goethe: “todo se soporta en esta vida, menos una sucesión de buenos días”
El sufrimiento puede ser una condición perdurable…la felicidad se percibe como un momento fugaz. Ergo, la mayor parte del tiempo sufrimos en alguna medida.
En el Malestar en la cultura, Freud nombra tres causas para el sufrimiento humano: los poderes de la naturaleza, la fragilidad de nuestro cuerpo, la dificultad de los vínculos entre humanos, en la familia, Estado y sociedad. La cuarta causa, la más temible, es la vocación de sufridor del sujeto, ésta es interior a su propia estructura.
Difícil dilema, equilibrar la seguridad con la libertad, la eutopia es utópica.
Seguridad y libertad son irreconciliables. Freud llega a la conclusión que la mayoría de síntomas se deben a la renuncia a una gran parte de libertad a cambio de un gran incremento de la seguridad. Esa libertad es el precio que exige la civilización.
Actualmente, podríamos pensar que el descontento del humano se debe al haber renunciado a demasiada seguridad a cambio de una expansión inaudita de libertad.
SICHEHEIT: certeza, seguridad y protección. El padecimiento de la felicidad truncada es el precio que se paga por las delicias de la protección. La fuente del padecimiento individual es la carencia de seguridad que envenena el goce de una libertad sin precedentes. ¿Nos hemos pasado de la raya?
Los políticos prefieren atribuir el sufrimiento de sus votantes a causas que ellos pueden combatir, por ejemplo, la lucha contra la inmigración, antes que admitir la causa verdadera de la incertidumbre que no quieren combatir: inestabilidad del empleo, amenazas del despido, transformación de los mercados laborales, inquietud por el sustento de la vejez, fragilidad general de los lazos humanos.
Vivir a la intemperie es no saber lo que te depara el futuro. Condiciones de incertidumbre prolongada producen humillación, desorientación, o impotencia. Nadie es dueño de su destino. En nuestra sociedad individualizada, donde cada cual es responsable de sus logros, los efectos de no poder controlar el éxito propio son nefastos para la autoestima. Por ello la depresión es hoy la dolencia más común. Crece el colectivo incluido en la categoría de PRECARIADO, o sea incertidumbre existencial. Hoy en día mucha gente cedería gran parte de su libertad para ganar seguridad existencial. Si el hombre es un lobo para si mismo, no hay seguridad que valga. La seguridad es un anhelo pero su promesa es mentirosa.
Ulrich Beck, “el individuo posmoderno es aquel que se ve obligado a buscar soluciones biográficas a problemas sistémicos”. En los Grupos de personas en el paro que he coordinado se observa una culpa que no tendría que asumir el sujeto, no le corresponde.
Por encima de todos los miedos que nos acechan esta el más temible que nos habita y que se llama pulsión de muerte, la aptitud humana para la autodestrucción. La tendencia al suicidio es superior a la del crimen, monstruosa inmolación de la que el ser humano es capaz.
Se podría pensar el nazismo como una voluntad feroz de aniquilación absoluta donde ni ellos mismos se podían salvar, sin salida.
El humano actual es indefenso- estado liquido de la civilización- sufre la inexistencia de Dios, o de figuras que ofrecían algún amparo para mantener a distancia del horror interno.
Se pone de manifiesto una desconfianza en la soberanía de la razón y del progreso, que sin ser un pesimismo nihilista, es una apuesta decidida por las formas de dignidad que el hombre puede adoptar.
SB: los analistas reciben hoy más que nunca las victimas de la incertidumbre, inseguridad y desprotección, los peores azotes.
Pasaje de una sociedad de productores-trabajadores y soldados- a una de consumidores.
El temor a la masturbación infantil, un fantasma de antaño, tenía un beneficio que era la cercanía de los padres. Hoy en el modernidad liquida el peligro es el “abuso sexual” infantil, aumentan las denuncias. Ahora los padres devienen pares.
A medida que ganan terreno los placeres egoístas de una gratificación instantánea, aumenta la propensión a autodestruirse, lo que salva al individuo de la autodestrucción es el sometimiento a la sociedad.
La distancia intergeneracional se ha acortado y aparecen síntomas como el pánico al abuso sexual que sitúa al padre bajo sospecha siempre y releva al adulto de sus deberes. Se agudiza un proceso de mercantilización de las relaciones padres hijos: pujante tendencia de mediatizar este vínculo a través del mercado del consumo.
Casi todas las fiestas familiares, sociales, religiosas, se transforman en la ocasión de comprar regalos, que fomentan, a su vez, la exhibición y competencia entre niños. La sociedad gratifica las virtudes del consumidor. La salvación para la crisis económica actual es el relanzamiento del consumo. Los parias actuales no son los que fracasan en su capacidad productiva sino los que han fallado como consumidores y quedan fuera del juego de las compras.
Lo que atormenta a los jóvenes de hoy no son las prohibiciones sino la permisividad abrumadora abierta por el don de la libertad consumista. La ansiedad de hacer la mejor elección en el menor tiempo y con la abundancia de de opciones, hacer la mejor elección disponible. Contrariamente a los padres y abuelos que se han criado en el estadio sólido, cuando el ideal era ser productor y soldado.
Lo importante para los jóvenes no es la configuración de la identidad sino la capacidad de re-configurarse cada vez que toque hacerlo. Las identidades son desechables, biodegradables. La identidad se inspira (Bourdieu) en la “pensée unique” regida por el mercado. Ver el esquema de Freud en “Psicología de la masas..”, el mercado ocupa el lugar del Ideal lider.
SB habla de una sociología donde la lógica colectiva no se desentiende de lo subjetivo.
Freud releva lo real de la conducta human, lo que no cambia, lo imposible, lo que no se educa ni se enseña ni modifica con las transformaciones de una época. El amor puede cambiar pero la función inconsciente que cumple en el hablante no cambia, mientras ese se considere humano.
El papel de los padres en la sexualidad de sus hijos se ha transformado en una amenaza paranoide, resultado de la “sociedad de la transparencia”, el ideal de una representación total “todo lo real puede ser llevado al plano de la imagen, el calculo y la medición”
Sabemos que los deseos necesitan del misterio para sobrevivir. Si se desvelan demasiado se corre el riesgo que nuestros mas allegados se conviertan en nuestros perseguidores.
El humano es capturado en el discurso capitalista por su propia estructura. No se trata solo de una dictadura unívoca del mercado. Conocemos la función del objeto en la dinámica psíquica. La concepción freudiana de pulsión es uno de los descubrimientos más importantes de la historia del pensamiento, destaca GS.
Con Apple, Steve Jobs logra invertir lo que Max Weber denomino- pensando en el efecto de la ciencia- “el desencantamiento del mundo” ya que le devuelve al mundo su cualidad mágica. Se trata de un reencantamiento por vía de la ciencia y la técnica, bajo forma del objeto y la creencia en su poder mágico. El smartphone ha repoblado el mundo de pequeños dioses. Sin olvidar la frustración del objeto de consumo, elemento importante en la lógica del mercado. El éxito del capitalismo se debe al hecho de haber captado las leyes de la subjetividad, mientras que el socialismo real les ha dado la espalda intentando imponer un ideal humano que se desentendió del deseo humano.
El deseo no se contenta jamás con su objeto, se empeña en su búsqueda siempre frustrante, el deseo es insatisfecho por definición. El objeto de consumo con su caducidad material, pero también con su valor imaginario de fetiche, es el señuelo ideal: mezcla de placer y decepción que nos atrapa en el espejismo del consumo.
Comprar un smartphone el mismo día que se anuncia la salida de otro, dentro de unos meses, tiene su aliciente imparable. Es así como la vida encuentra así una renovación de su sentido. El deseo se recarga en su movimiento eterno hacia la nada. El consumidor no es una victima indefensa de los imperativos del mercado. ¿Existe el adicto sin la droga?
El consumidor también tiene sus recursos. Las acciones de Apple caen en picado cuando no satisfacen su fantasma.
Marx habla del “fetichismo de la mercancía”, observación lúcida sobre el objeto. Marx abre un camino fundamental en la comprensión teórica del objeto al distinguir entre su valor de uso y su valor de cambio. Freud demuestra que el objeto posee ante todo un valor libidinal. Comprender eso es captar algunas de las transformaciones más decisivas de nuestro mundo contemporáneo.
Primero, Freud indica que no hay adecuación del objeto para el humano, ni siquiera en las necesidades del hambre y la sed. Los casos de hospitalismo de Spitz demuestran que no solo de pan vive el hombre. Freud, postula que el lugar del objeto esta vacante. Este vacío, producido por la operación del lenguaje en el humano hace que este busque llenar esta hiancia. Este vacío fundacional en el humano introduce la dimensión de una perdida irreparable. El humano lo vive como una perdida y no como una imposibilidad estructural. Sin embargo, esta perdida es la condición del deseo, deseo inconsciente. Lo que se quiere y lo que se desea sufren una separación irreconciliable. La perdida es imposible de colmar, ningún sustituto logra restituir la fantasía de lo perdido. Sin embargo, la pérdida no solo es fuente de dolor sino que es motor de vida. LEBENSTRIEB, pulsión de vida. No hay satisfacción plena, queda solo el recorrido en su búsqueda.
Al mismo tiempo, si uno encuentra el objeto que se aviene a su deseo inconsciente, objeto sexual, se produce una fijación difícil de modificar. Tenemos la ausencia de un objeto predeterminado y el hallazgo del objeto, al cual el sujeto puede quedar adherido para el resto de su vida. Sin embargo, el deseo es siempre deseo de otra cosa. El psicoanálisis es una experiencia ética que consiste en la reconciliación del sujeto con esta inconveniencia incurable con la que tendrá que aprender a vivir
Un objeto de consumo no es un objeto de necesidad. El capitalismo no hubiera podido existir solo con los objetos de la necesidad. Por eso se dedica a la fabricación masiva de objetos que entran en la sintonía del objeto inconsciente, que opera como causa de nuestros deseos. El deseo es la perversión de una necesidad, eso convierte a nuestra especie en la única entre los vivientes. Un objeto técnico cobra un valor libidinal, colas del smartphones, promesas de la satisfacción.
El mercado y el sujeto se ven atrapados ambos en un circuito perverso, cada producto que sale al mercado se convierte inmediatamente en caduco, el sujeto demanda lo nuevo, cada vez más nuevo y mas rápido, lo que dura la satisfacción.
Tras la caída del Padre, solo nos quedan dos posibilidades, recurrir a los asesores, o darse de baja, convertirse en menor. Esta es la liquefacción de la función paterna, excelente fuente de negocios, pero gran productora de síntomas.
Los logros de la ciencia son incuestionables, el problema comienza cuando la ciencia y la técnica amenaza con aplastar incluso al discurso científico y se imponen como verdad absoluta. Cuando eso invade el mundo de la subjetividad y del lazo social, aparece una amenaza sin precedentes. Auschwitz fue la fiesta inaugural, un ensayo profético de un nuevo paradigma histórico, en el que la ideología del progreso ha mostrado su sentido letal.
La pulsión de muerte no es un instinto sino una condición destructiva de la razón humana.
Dualismo entre el principio de placer y de realidad. Esos conceptos están tan incorporados al lenguaje como si hubieran existido siempre. Primera hipótesis de Freud la vida psíquica regida por el principio de placer, búsqueda del placer y evitación del displacer. Freud escoge las palabras y no las neuronas.
Freud asocia el placer al deseo, al deseo reprimido, de ahí la complejidad de la cuestión. El deseo es perturbador y no se le puede vivir solo como placentero. El principio de realidad ayuda al principio de placer a desprenderse de la satisfacción alucinatoria solo como placentera.
Pretender el fin de la dualidad de los dos principios es la demostración de la existencia de Dios, o sea un imposible.
La concepción totalitaria del progreso, de disolución del dualismo promete lo peor.
El deber del pensamiento crítico es alertar contra la impostura que puede suponer el uso perverso de la palabra “ciencia”. Freud da cuenta de una constante desconfianza en el progreso ilustrado y afirma que la contingencia es irradicable de la historia y del sujeto de la palabra. Por eso el cientificismo ha incluido el psicoanálisis en la lista de sus enemigos públicos. El absolutismo se topa con un obstáculo que cuestiona el mesianismo de la evaluación y la ideología paranoica de la seguridad.
Dios es el resultado de un grandioso proceso de sublimación. Concentrar los miedos del humano en uno solo es una fabulosa conquista que ha hecho tolerable la existencia del hombre acechada por innumerables peligros. El poder de Dios no proviene de su misericordia sino de la imposibilidad de saber qué es lo que quiere de nosotros. El libro de Job demuestra que mas allá de asegurar el amor de Dios con la obediencia, hay un deseo oscuro suyo que demanda sacrificios. ¿Qué es lo que quiere de mí? Esa es la pregunta terrible con la cual se ve confrontado el humano. El libro de Job se ha escrito para demostrar que la incertidumbre y la insensatez no nos van a abandonar jamás. Dios no es capaz de ordenar el sinsentido y el caos de la vida, él mismo contribuye a mantenerlos.
Totem y Tabú, el mito del parricidio como metáfora, tiene la función de explicar la lógica sobre la que se construye el mecanismo de la cultura y del lazo social. El padre originario funda la prohibición, en un principio totalmente arbitrario. Su muerte convierte la prohibición en Ley.
Nuestra gran cuestión, cual es la carencia, una ausencia incurable que explica nuestra disposición a someternos a la voluntad del Otro.
El ateismo, el verdadero, consiste en mucho mas que no creer en Dios y se define por no creer en la omnipotencia de ningún Otro.
La omnipotencia de Dios, o de los poderes actuales globales, es sostenido por la carencia estructural del hombre, incurable, de una enfermedad llamada lenguaje. Un humano fallido que lleva su tara y cuya búsqueda está siempre destinada a la insatisfacción. Eso es así desde el mismo momento de su nacimiento, el desamparo está presente, por mucho amor que se le ofrezca. Como sujeto de la palabra todo su existencia esta afectada por una ignorancia fundante (inconsciente) un no saber radical. ¿Quiénes somos, cual es nuestro deseo, deseamos lo que queremos, en que consiste ser hombre o mujer?
Tantas preguntas se dirigen hacia un ser superior en la búsqueda de respuestas.
Freud descubre que la satisfacción en el humano no esta malograda por motivos externos, que pueden intervenir como factores contingentes. La satisfacción fracasa por motivos internos de la subjetividad. El lenguaje altera y pervierte la naturaleza de la necesidad, introduciendola en un circuito infernal. El Otro primordial y la dependencia que supone es el resultado lógico de este desamparo subjetivo. El poder del Otro primordial no consiste en satisfacernos el objeto de la demanda, sino en la posibilidad de negarnos su satisfacción. Es por ello que el don de objeto de la necesidad se transmuta en prueba de amor y que su ausencia constituye la base más primitiva del sentimiento de culpabilidad. Solo esta estructura de la subjetividad explica el sometimiento más incomprensible del humano a esclavitudes inconcebibles.
El poder de Dios consiste mas en aquello de lo que puede privarnos que en lo que esta dispuesto concedernos. Así se configura el poder.
La cura analítica aspira a conducir a un sujeto al reconocimiento de que su carencia solo puede ser asumida en términos de imposibilidad. La impotencia nos sumerge, en la melancolía, el odio, o el sufrimiento. Aceptar la imposibilidad nos ofrece la lucidez para obrar con ella e inventar formas no estandarizadas, para formular las preguntas silenciadas por los ideales de la normalidad.
En suma, podríamos decir que Freud, su pensamiento, no ha perdido todavía sus referencias éticas que nos ayudan a explorar nuestra compleja actualidad.

Y todo ello y más, gracias, otra vez, a esos magníficos autores, Bauman y Dessal, a su reflexión llena de ingenio y sabiduría que sostiene y alienta todavía nuestra esperanza.

FÒSSIL. Dirección: Jordi Cortés. Intérpretes y creadores: Mercedes Recacha, Xavier Duacastilla, Jaume Girbau, Anabel Castan, Rita Almeida, Emilio Bravo.
Espectáculo que investiga cómo ser ‘excavadores’ de uno mismo y cómo indagar en la memoria corporal del propio cuerpo y del movimiento primigenio. La memoria es una cualidad propia del material: las piedras, los árboles, la carne, las paredes, la piel … Por tanto, la materia es y tiene memoria. En definitiva, ‘Fósil’ busca, juega, experimenta y profundiza en las grietas mismas de nuestra memoria corporal, de nuestra memoria genética y la memoria de los espacios donde hemos trabajado y compartido nuestras experiencias. De esta manera, ‘Fósil’ crea un diálogo entre un espacio plural y público con nuestro espacio privado e íntimo, en una serie encadenado de resonancias y de ecos.

Por fin, una luciérnaga que ilumina las tinieblas, que nos ilumina a todos con una luz intensa. Con las alas rasgadas, pero con un deseo a prueba de casi todo. El deseo se materializa mas allá del cuerpo que se transforma en otra cosa, en la materia del deseo, casi desencarnado. ¿Qué hacer con lo que queda? Esta sería una pregunta casi cotidiana para cualquiera de nosotros. Todo depende de la respuesta, en este caso patente: no retroceder ante el deseo.
Cuanto se agradece este corte en el ojo, con una nueva mirada que resitua las cosas en dónde deben de estar. El trauma de la ceguera, inicio de la obra, sumerge al público en el desamparo y la angustia de la violencia, fugaz, pero aleccionadora: sólo da una ligera medida del valor que tiene aquel que sufre en su carne frágil los estragos más duros. Hay un cuerpo real y no podemos olvidarlo, luego está el imaginario, la ilusión de una completud imposible, y el cuerpo hablado, simbólico. Nuestro cuerpo es fragmentado, cuerpo compuesto de pedazos varios –propios y otros- que tienden hacia una unidad siempre incompleta. Esta es la dimensión ética de la obra: mostrar la falta o el agujero que nos constituye, lo que todos quieren ocultar, o lo que nadie quiere ver.
Estamos en la época de la ciencia al servicio de la cirugía estética. ¡Esta  lo repara todo! Esas son las tinieblas actuales. Unas imágenes “ideales” que se multiplican como en un espejo roto para intentar suplir los agujeros simbólicos. Imágenes que se confunden con unas prótesis de identidad y fracasan en el intento, ya que no pueden sostener la estructura. La última intención de estas imágenes ideales es la de afirmar su empeño feroz de omnipotencia, el poder con todo sin contar con los limites. Sin contar con la misma condición humana, lo que llamamos la castración, la enfermedad, la muerte, o las faltas del viviente. Más que nunca, el Ideal actual y su exigencia castigan la falta en la estructura como su fracaso personal.
Sin embargo, la obra no es una pesadilla, ya que trascurre en el sueño surrealista de una realización del deseo, sostenido por la memoria que nos constituye, “la materia es memoria” y sostenida también por el amor, nuestra materia prima, los cuerpos compuestos unidos por los abrazos.
Cuanto trabajo bien hecho y tan habilmente articulado para dar cuenta de lo insoportable, humanizado, elevado a la categoría del arte y de la dignidad.
“Anda delante mío y sé integro”, le dice Dios en el Génesis. Le llama íntegro, pero le pide una parte. Se podría pensar que para alcanzar cierta integridad, uno debería recordar siempre que le falta algo. Esta es la cuestión y la premisa ética.

¡Gracias a todos!