Salte la navegación

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Entendemos que actualmente existe una necesidad apremiante, quizás mas que ayer, de ofrecer y escuchar otros discursos, de hablar entre nosotros, para recibir y transmitir nuevos recursos y expectativas capaces de apuntalar nuestro colectivo, que se encuentra en apuros.

Queremos abrir las puertas a una reflexión conjunta que nos permita la construcción de nuevos asideros simbólicos que puedan sostener las mutaciones políticas, sociales y subjetivas en curso. Podría ser la manera de buscar alternativas de vida para aquellos que, frente a la situación actual, se encuentran perplejos: aquellos jóvenes tan bien “pre-parados”, así como adolescentes extraviados, o adultos sin rumbo que luchan contra una identidad de consumidores-consumidos dentro de un sistema que los ignora. Todo ello con el fin de buscar salidas a los impases que nos acechan y para encauzar un trabajo crítico en común.

Contamos contigo y con nuestros invitados para dar cuenta de nuestro compromiso en este Malestar y para intentar rescatar una nueva dimensión de valores solidarios que puedan sostener las diferencias que nos humanizan.  

La autodeterminación como apuesta, en lo subjetivo y colectivo.

Para nuestro primer encuentro proponemos centrarnos en este primer capítulo.El derecho a la autodeterminación no se juega solamente en la política, se juega también en la educación y en una concepción determinada del sujeto humano, aquel que debe ser capaz de tomar decisiones en algún momento de su vida para orientarla en función de su deseo. Asimismo, el sujeto con su falta radical, pone un límite al empuje universal de la ciencia, hay un real que se resiste a leyes que se empeñan en restaurar el Todo. Muchos de los síntomas actuales se pueden entender con esa óptica. Si el “todo es posible” estamos cerca del delirio y así afloran los síntomas que lo cuestionan.

En lo colectivo se plantea una disyuntiva entre una sociedad totalitaria o una sociedad de las diferencias, de su tolerancia; en esa lucha se juega fundamentalmente nuestra convivencia presente y futura.   El capitalismo, con sus distintas caras, amenaza nuestros vínculos y siembra el sinsentido y la depresión, enfermedades frecuentes en nuestro paisaje actual.                                    El  discurso capitalista no se ocupa del vínculo —todo lo contrario—, ofrece mil objetos para interferirlo. Sumido en su soledad, el sujeto navega a la deriva, en busca de algún sentido orientador. 

Hemos pensado que este primer encuentro podría ser un “torbellino” de ideas e intercambios, con presentaciones breves, desde lugares y saberes distintos.

 

Con la participación de:

Xavier Bassas, filósofo

Daniel Gasol, investigador y artista.

Josep Moya, psiquiatra, psicoanalista

Coordinación: Daniela Aparicio, psicóloga, psicoanalista.

Espai Freud.

 

 

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Hace un tiempo ya que este periodista intrépido, Jordi Évole, nos abre las puertas cerradas de un universo que se resistía a la divulgación y al deseo de saber. Por eso lo hemos seguido, casi incondicionalmente. Esta vez no. ¡Toca decir basta! No todo es posible.

El tratamiento superficial  que hizo en su último programa Salvados, de gran audiencia, es como mínimo deprimente y puede tener efectos colaterales muy graves. Me refiero al programa del domingo 28 de Enero, emitido en la Sexta sobre la depresión (y que se puede ver aquí):

Estoy en desacuerdo con su tratamiento y sospecho que muchos colegas psicólogos clínicos y psicoanalistas coinciden conmigo. Las razones de mi indignación son varias:

-La falta de información adecuada y asesoramiento a la hora de tocar un terreno tan complejo y delicado como la intimidad y el sufrimiento personal.

-Nuestra ética no nos permite exhibirlo todo, aunque el exhibicionismo desvergonzado campe a sus anchas.

-Tratar la depresión como una “enfermedad”, y amenazar con una presente y futura epidemia, hablar del suicidio como estadística, todo ello basado en estadísticas pseudocientíficas que lo justifican todo, supone una banalización muy grave de la problemática,  que  puede contribuir al contagio y multiplicar los afectados.

–La cura de la depresión no puede ser fundamentalmente la hipermedicalización y la adicción organizada a varios fármacos, que se multiplican con la dependencia, y que van desde el Prozac hasta las nuevas generaciones de antidepresivos. Si a eso le añadimos el electroshock y la lobotomía, ¡apaga y vámonos! Todo ello obedece a una concepción superficial y banalizadora del sujeto humano, entendido como un todo homogéneo, sin faltas ni diferencias, y todos a tragar la misma pastilla y a engrosar los casilleros diagnósticos.

-La psicoterapia se enuncia muy de pasada y se dice que no puede responder a la problemática debido a la escasez de psicólogos. ¡Consulten por favor las cifras de psicólogos en el paro para corregir su información!

Lo siento, señor Évole, mas de cuarenta años de práctica clínica me han enseñado cosas muy distintas a las que propone usted en su programa. El psicoanalista confrontado con el dolor de existir orienta la cura con su ética, que es la que abre para cada sujeto un acceso particular a su diferencia y a su deseo.

Para algunas terapias el sujeto no existe. Existe el mandato del “traga y calla”. No hay historia, no hay memoria que sitúe al sujeto en sus vínculos y en sus coordenadas simbólicas. ¿Cuál es su inscripción? Ninguna. Se actúa sobre un sujeto anónimo, sobre su cuerpo, que deviene un saco que se llena, o se vacía. Reducir a los pacientes a una ecuación biológica y tratarlos como tales equivale a decapitarlos, literalmente.

Los psicoanalistas no pensamos en términos de “epidemia”, por el contrario, tratamos a cada sujeto uno por uno para darle un lugar propio y devolverle la palabra.

La depresión ha existido siempre. De hecho, en mayor o menor medida la depresión existe en todos los pacientes que vemos; es el síntoma mas frecuente.

¿Cuál es su rasgo diferencial actual y cómo actualizarla?

Podemos decir que las depresiones dan cuenta de esta cara oscura de nuestra intimidad contemporánea, cuya otra cara es el ideal del éxito y de la obligada felicidad-para-todos. Es la enfermedad del discurso capitalista, como la llaman algunos, que denuncia sus efectos sobre el sujeto actual.

Recuerdo que eso empezó hace unos treinta años, aproximadamente. Estaba en un servicio público y empezaba a percatarme de que se multiplicaban los diagnósticos de “depresión”, que de este modo se convertía en un cajón de sastre. Esto implicaba que estábamos obligados a estar muy alertas con respecto al diagnóstico, para poder discriminar. Tres eran las causas fundamentales que se barajaban en este fenómeno:

1- El boom de los antidepresivos. Para muchos, el antidepresivo, o algún ansiolítico, se han convertido hoy en algo parecido a un complemento vitamínico.

2- Se imponían los manuales de diagnostico (DSM-III, etc.). Todo se aplanaba y se banalizaba.

3- “De-presión”, o la presión que se imponía como modo de vida. Así, nos deprimíamos todos un poco, ante la pesadumbre del mundo que nos ha tocado vivir.

Algunos tiraban la toalla. He visto y veo personas que llegan hoy con la etiqueta de “depresión crónica”, cronificada por muchos años de medicalización. Llegan con el pronóstico “abandonad todo esperanza” y sin embargo, vienen. Una paciente joven me contaba que para ella la depresión era como la diabetes: ella y su fármaco, de por vida. Otra persona mayor me decía hace poco que estaba enterrada viva… Muchos años de silencio y de fármacos solo tienen una salida: la cronificación. Cuando eso es concebido así, cuando una madre o un médico contemplan la cuestión como un “traga y calla”, no duden que allí está la clave de su patología, de su gravedad y cronificación, puesto que atenta contra la esencia misma del ser hablante. Atenta contra la subjetividad.

Hemos llegado a cotas de ignorancia deprimentes que nos anuncian una epidemia masificada de estupidez muy preocupante. Esta sí que no tiene cura y es un insulto a la inteligencia.

 

Daniela Aparicio, psicóloga clínica, psicoanalista.

 

 

 

El derecho a la autodeterminación no excluye el deber de la autodeterminación, la de cada cual, o sea, ¡la tolerancia de la diferencia!

¿Cómo podría ser de otro modo?

Creo profundamente en una Cataluña catalana, en su gente y en su saber hacer con las diferencias, con un pluralismo respetuoso. Ha sido siempre tierra de todos, tierra de acogidas y tolerancia, a veces incluso excesiva… Pero esa es su auténtica identidad, la aceptación y construcción de un mundo plural que rechaza la identidad absoluta, la que no existe.

La derecha, sus representantes políticos, no son mis interlocutores ni lo serán nunca. Y eso que resulta tan obvio se pierde a veces en la melée maniqueísta. O blanc o negre. Lo siento, queridos amigos, pero las cosas de la convivencia no van así, siempre hay que pactar con el otro, aunque eso nos la repatee.

Esta ha sido la excepcional historia de Cataluña, que ha podido demostrar su diferencia con su gran trabajo, su creatividad infinita en todos los campos a pesar de todos los pesares. A pesar de sus gobernantes estatales y también los locales, no podemos olvidarlo.

Quizás ha llegado el momento de decir BASTA, lo puedo entender, y lo respeto también, como he hecho siempre con la lucha por el cambio, siempre y cuando sea una apuesta ética por una mayor justicia social. Eso último, la justicia social, es y ha sido para mí la mayor apuesta, el fundamento que sostiene nuestro Contrato Social.

Solamente esas palabras para insistir en pro del derecho de autodeterminación, que nunca será unívoca y con la cual tendremos que convivir todos, antes, mientras y después; lo que muchos catalanes saben y han hecho, con la fuerza de las palabras, de los hechos y del trabajo; esa es su identidad, ¡inconfundible!

Amigos, una cosa por encima de todas, esencial para mí y para muchos: no soporto la idea de mártires, muertos caídos por una causa que se puede debatir hablando.

Eso, en el caso de producirse, sería irreversible, este es mi temor personal, insoportable…

Mientras debatimos con acuerdos y desacuerdos, somos un colectivo con una dialéctica posible. La violencia traumática, las victimas, serían una auténtica fractura en ese empeño colectivo de hacer país. Podemos evitarlo.

Cuando escucho la barbarie  del «¡a por ellos!», que somos todos nosotros, me produce un sentimiento déjà vu difícil de expresar. Retornan los fantasmas más traumáticos de antaño. ¿Cómo detenerlos?

Solo la negociación y el diálogo son la respuesta, sabiendo que siempre hay que perder algo de un lado y del otro, para ganar otra cosa.

 

Me pregunta un joven periodista:

“desde el punto de vista de una psicóloga, ¿por qué las cenas de empresa son tan dadas al exceso en todos los aspectos: comida, bebida, incluso comportamientos y devanéos sexuales?
Qué consejo nos darías para no acabar peleándote con alguien o encamándote con alguien que no querrías en una cena de este tipo? Alejarnos del vino? Huida a la francesa?” 

Le contesto:

Soy psicoanalista, eso cambia radicalmente la posición de algunos psicólogos conductistas que se empeñan en dar falsas recetas y conciliarlo todo.

Te voy a enviar una reflexión general acerca de tus preguntas.

La Navidad es una tregua, en una rutina para muchos, tediosa y engorrosa como lo dictan los mandatos capitalistas del trabajo, consumo y sometimiento.

 Nuestro consumidor-consumido se desmelena  por un día, o dos noches, y sueña con una  Felicidad (falicidad) posible, aunque  transitoria. Por un momento breve,  parece que todo esta permitido y que todo es posible y el alcohol viene a potenciar esta creencia delirante.

 Todo el mundo sabe que los Reyes Magos no existen y sin embargo todos se empeñan en repetir la historia. Nuestros sueños son ilusorios, o ilusos, habrá que despertar.  

La Navidad,  como felicidad obligatoria y como imperativo de paz,  no hace mas que acentuar y  agravar la escisión de un mundo que va a la deriva. Como olvidar Aleppo, las pateras, el paro, la pobreza,  guerras, atentados y tantas otras plagas.  Solo la bacanal de las comilonas y borracheras puede ser una respuesta, una “tregua” en el desvarío general.

La única receta para los excesos humanos es conocerlos, no hay otra.  Saber que hay un mal que nos habita y que las pulsiones se desatan cuando el control cede.

Otra receta, es saber que a los máximos excesos de opulencia, grandilocuencia y estupidez, solo les espera la caída. Consume alcohol y todo lo que se vende en nuestros mercados que luego acabaras engrosando el ejército de depresivos…. que consume antidepresivos.

Y sin embargo, hay cambios posibles con una vida regida por una ética renovada que se solidariza con el prójimo desamparado. Vamos a apostar por eso. 

Daniela Aparicio, psicoanalista

Daniela Aparicio. Blog

 Breve comentario acerca de las conclusiones.

 

           Me parece lamentable concluir unas Jornadas laboriosas sin hablar del sufrimiento, del sufrimiento subjetivo, la otra cara siniestra del placer, o mejor dicho de un goce que es pulsión de muerte. Las drogas son una moneda de doble cara, no podemos olvidarlo.  Largos años de trabajo en la Clínica me han confirmado lo que digo. Hace unos treinta años, aproximadamente, recuerdo que empezaban a llegar, destrozados, trabajaba entonces en la Pública. La alegría gay había concluido, aparecía el sida con sus estragos. Morían como moscas. Recuerdo con afecto a uno de ellos llegado de NY, tuve que acompañarlo hasta su lecho de muerte. Descanse en paz. Y tantos otros, sin poder edificarse una vida, sin fundamentos.
Deseo creer que vuestro mensaje conclusivo no es una apología, banalización y fomento del consumo, todo ello encubierto por el canto a una supuesta libe
rtad…

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 Breve comentario acerca de las conclusiones.

 

           Me parece lamentable concluir unas Jornadas laboriosas sin hablar del sufrimiento, del sufrimiento subjetivo, la otra cara siniestra del placer, o mejor dicho de un goce que es pulsión de muerte. Las drogas son una moneda de doble cara, no podemos olvidarlo.  Largos años de trabajo en la Clínica me han confirmado lo que digo. Hace unos treinta años, aproximadamente, recuerdo que empezaban a llegar, destrozados, trabajaba entonces en la Pública. La alegría gay había concluido, aparecía el sida con sus estragos. Morían como moscas. Recuerdo con afecto a uno de ellos llegado de NY, tuve que acompañarlo hasta su lecho de muerte. Descanse en paz. Y tantos otros, sin poder edificarse una vida, sin fundamentos.
Deseo creer que vuestro mensaje conclusivo no es una apología, banalización y fomento del consumo, todo ello encubierto por el canto a una supuesta libe
rtad. ¿Qué libertad? El hombre actual es un esclavo del mandato superyoico que lo empuja a cualquier consumo aniquilante. Un consumidor-consumido, esta es su verdadera identidad.
Lo único relevante del documental, a mi entender, es el comentario: ¿cómo hacer para detener el daño que uno se inflinge a si mismo? That is the question.
Agradezco vuestro esfuerzo y el empeño continuado en hacernos pensar.

En esta WEB se puede ver el Documental”infodroguesreus.com“. Gracias

 

«El jardín de las delicias», o sea, el paraíso terrenal, no es ningún paraíso, y puede que sea incluso un infierno o una pesada pesadilla incrustada de locuras, excesos y deformidades, las que definen al género humano. Esta sería, grosso modo, la intención de El Bosco en su extraordinario cuadro, llamado en el documental de López Linares «Jardín de los sueños».

El matrimonio entre cultura y natura produce monstruos, como en el sueño de la razón. Su criatura disparatada —el humanoide— navega a la deriva, sin apresar nunca lo que anhela; aspiración mística de un goce inalcanzable que se debate incesantemente con miedos y fantasmas. Lo que no se ve en el cuadro toma relieve, el inconsciente traza la directriz de la obra; un tríptico cuya cubierta es un globo terráqueo, o las interioridades de nuestra propia cabeza. Ninguna obra como esta ha podido decirlo mejor, decir la condición humana y su aberrante historia en relación con la sublimación, decir lo que el humano no sabe pero que sí padece.

La escritora Nélida Piñón comenta incluso que habría que inventar las palabras que no existen para decirlo. Tenemos la imágenes, ¿cómo nombrar lo innombrable?

El documental de López Linares, tan de agradecer cuando nos introduce en las imágenes hasta formar parte y fundirnos en ellas, decepciona en la selección de algunos de sus comentaristas. En primer lugar, por la misma condición de la interpretación, que es imposible. Y también por lo superfluo de algunos comentarios. Solo el silencio sagrado y tal vez la música pueden acompañar a la sucesión de imágenes del cuadro.

Lo que me ha resultado especialmente extraño, si me permiten, es la ausencia de la hermenéutica del psicoanálisis a la hora de navegar en el mundo o «Jardín de los sueños». Para hablar de nuestros sueños aparecen comentarios que remiten a la Neurología y al TAC cerebral. ¿Adónde hemos ido a parar? Si la ciencia es nuestra referencia magna para comprender lo humano, esta obra no hubiera existido nunca, y quizás lo humano en su singular subjetividad tampoco. En quinientos años, nuestra visión del mundo ha cambiado; un mundo imaginario y exuberante abierto a la creatividad y a la locura ha sido aniquilado por la ciencia y aplastado el misterio y enigma humanos que nos devuelve el cuadro. Nuestra mirada se ha deformado hasta alcanzar una banalidad que roza la ceguera y erradicado la complejidad y fascinación del Jardín hasta convertirlo en un desierto insípido. El psicoanálisis desaparece, como el tritono, llamado intervalo del Diablo, que se evitaba en el canto eclesiástico medieval por su disonancia.

«Los motivos carecen de relevancia jurídica y solo pueden ser conocidos de verdad por los imputados. Pero a fin de que la defensa no alegue falta de motivación, se apuntará el que parece ser, a nuestro juicio». De esta premisa parte el juez José Antonio Vázquez Taín en su auto final por el asesinato de la niña Asunta Basterra Porto para a continuación ofrecer una serie de puntos y consideraciones de todo lo observado durante los diez meses de la instrucción. ABC.es,/ 22/07/2014, MADRID

El resto ya lo sabemos, toda la instrucción se funda en las pruebas físicas del asesinato, en los restos de la autopsia, en los restos de unas cuerdas de color naranja, en el ADN que desvela toda la verdad.

Nada, ni por asomo, acerca de la verdad de los afectos en juego, del amor o del odio a la propia hija, nada acerca de los vínculos familiares, escolares, acerca de su historia. Este desierto, el nuestro,  significa la doble muerte de Asunta. La primera ya la conocemos, la segunda muerte es nuestro silencio, nadie quiere saber. Nadie sabe quién ni cómo era esta  silenciosa niña-adolescente que aparece en todos los titulares sin identidad propia, sin rostro,  y desaparece con una violencia inaudita, en manos de los que supuestamente debían amparar su vida. ¿Qué vida fue la suya?

El amor de los padres y las funciones materna y paterna son las que garantizan la entrada de un sujeto en la vida y en el lenguaje. Todo hijo debe ser adoptado por sus padres, aunque esos sean biológicos.  La adopción por el deseo es el acto que permite nuestro vínculo con el mundo, el que nos da la vida. En este caso el deseo de muerte se ha instalado y se ha impuesto hasta sus últimas consecuencias, la solución final, su exterminio.

Los motivos carecen de relevancia jurídica, dirá el Juez.

Los vínculos  que nos humanizan son la motivación más importante de nuestras vidas, no hay otra,  su historia va a determinar nuestro destino. Somos carne de vínculo.  Qué es un padre, qué es una madre para una hija, acaso eso también ha caído en el olvido.

Creo que Asunta se merece algo mas, muchas palabras que no fueron dichas para dejar constancia de su existencia y de su singularidad.

Descanse en paz.

DIGNIDAD, reúne un grupo de psicoanalistas -hace unos dos años y medio- que desean aportar su experiencia y hacer un Acto ciudadano, en tiempos de  malestar  profundo que  corroe los esquemas establecidos y nos obliga  a una reflexión acelerada, muy rápida,  para buscar nuevas ALTERNATIVAS de vida. Buscamos respuestas profesionales y ciudadanas ante el DESAMPARO  y el desmantelamiento sistemático de nuestra convivencia que dan cuenta de de las transformaciones del lazo social y de sus fracturas. 

 Nuestro trabajo consiste en reducir  los estragos actuales sobre un grupo concreto de personas: las que han perdido su trabajo y están en el paro con síntomas de maltrato, depresión, ansiedad y riesgo de vida. Este Taller versa sobre algunos aspectos del recorrido grupal. Su trabajo apunta a una rectificación subjetiva: no son objetos, sino sujetos. La dignidad de una persona no depende de sus ingresos o puesto de trabajo, es un derecho propio.

Les leo un fragmento de la carta que ofertaba nuestra propuesta de trabajo en Grupo: Proponemos grupos de trabajo con personas en el paro. Para que no olviden que los son, personas, y para que sepan también que no las olvidamos. Para que recuerden que su dignidad no depende de sus ingresos y para que puedan recuperar su lugar en el mundo, que es suyo e inalienable.

Los Grupos están formados por unas 10 personas, aproximadamente y tendrán una duración de dos meses cada uno, con una sesión semanal. Al finalizar este período, estudiaremos cada situación, caso por caso, para analizar y calibrar los efectos de nuestro trabajo.

Esquema: GA (Grupo de Ayuda) con profesional. Esos Grupos, una vez concluidos, convergen  al DIGAM = Asociación legalizada de autoayuda.

Objetivos  generales:

-Escuchar el sufrimiento subjetivo, digno de  respeto, atención y apoyo: hablar de lo que duele y avergüenza reduce sufrimiento y permite salir de un silencio que mortifica y aisla.

-Potenciar  los recursos personales de cada uno para “buscarse la vida”, que no solamente consiste en buscarse un trabajo, la vida es mas importante que el trabajo.

-Desmontar las identidades monolíticas del “trabajador-consumidor-consumido”  y  ayudarles a abrir nuevas dimensiones de su vida que van surgiendo, ALTERNATIVAS.

-Intentar un cambio de valores que apunta a poner las cosas  en su sitio; lo que llamamos una rectificación subjetiva: no son objetos, sino sujetos. La dignidad de una persona no depende de sus ingresos o puesto de trabajo, es un derecho propio. Se trataba de abandonar la identidad de víctima,  o de desecho  del maltrato ajeno, para ocupar su lugar de sujeto digno en el mundo.

-Y asimismo, en lo posible,  recuperar el sentimiento de pertenencia social y los vínculos  de confianza y solidaridad con el Otro, que no siempre es cruel o manipulador, ver a la familia,  los amigos, acudir a las asociaciones.  Rescatar el lazo social.

-Finalmente, sufrir menos, encontrar nuevas vías de vida que puedan restaurar el deseo de cada sujeto y ayudarle a reinstalarse en el mundo, con o sin trabajo. Creo que este es nuestro cometido como psicoanalistas.

REHUMANIZAR- REDIGNIFICAR-RESTAURAR el lazo social.

 

Esta presentación se inscribe en una relación de continuidad con mi investigación  que comienza hace unos  quince años (Histeria e interpretaciones del Amo, Barcelona 2004) cuya finalidad es la de  profundizar en la subjetividad de nuestro tiempo, para saber dónde estamos, dónde está el sujeto y el objeto del psicoanálisis. Hay analistas que viven en el pasado, el pasado de las “Obras Completas” y a espaldas de las transformaciones que se dan en su actualidad. Sin embargo, con Lacan decimos que el inconsciente está estructurado como un lenguaje, pero que éste no es ajeno al tiempo que le ha tocado vivir. En el Seminario 25 “El momento de concluir” dice Lacan : “La historia, como lo digo algunas veces, es la histeria (hystérie)…. si fantaseo en torno a la histeria, eso no es evidentemente más que un hecho de historia” (clase 3 del 20-12-77).
¿Podemos preguntarnos hoy si la histeria de Freud es tambien la nuestra ?
Lacan abre su Seminari VII “La Etica…” con “el atractivo de la falta”, que define como el universo mórbido de la falta-en-ser. Atracción y morbidez a la vez, como las dos caras de una misma moneda, que articulan lo mas específico del sufrimiento de este humano enfermo, por su condición de parlante y su dependencia incondicional del significante, que lo aliena al deseo del Otro. En el Seminario mencionado Lacan lo escribe con el matéma del significante de la falta en el Otro S(/A). La mujer se identifica como esta castración del Otro y encarna mejor que nadie su falta.
En su conferencia de Bruselas ¿El psicoanálisis es constituyente de una ética a la medida de nuestro tiempo ? (1960, Uno por Uno nº39) J. Lacan dice: “¿He conseguido al menos trasladar a su pensamiento las cadenas de esta topología, que situa en el corazón de cada uno de nosotros este lugar abierto desde dónde la Nada nos interroga sobre nuestro sexo y nuestra existencia?” En esta conferencia, Lacan reflexiona una vez más sobre el psicoanálisis y su función ética en su tiempo. Y es con esta intención que nos dice que hay una especie de cópula entre falta y Nada, que se conjugan siempre para el ser y que nos dan la dimensión de su goce. La función ética del psicoanálisis sigue dándole la mano a la Histeria como en el momento de su nacimiento. Ambos tienen el cometido de sintomatizar lo establecido para descompletarlo y permitir la circulación del deseo y del saber.

En una compilación de artículos “Los Objetos de la pasión” Eric Laurent hablando de la histérica dice: “ Ella sustrae su cuerpo en tanto que éste podría ser instrumento del amo. Esto hace al estílo anoréxico del sujeto histérico: gozar de nada. No digo que todos los anoréxicos sean histéricos pero que hay, en todo caso, UN ESTÍLO ANORÉXICO EN ESTE TIPO DE RECHAZO (el subrayado mío) . La histeria introduce…. una especie de agujero en la cultura….. y es allí en dónde es heróica. Digamos que es una variante del heroismo de la epoca….. Ella mantiene abierta la pregunta sobre la sexuación y la subjetividad: el discurso de la histérica consiste en mantener esta cuestión abierta.”
Esencialmente, mi reflexión se centra en este síntoma que la histeria introduce en la civilización y en sus avatares actuales, o sea la incidencia del discurso capitalista en su encuentro con la clínica del sujeto histérico.
Mi hipótesis toma algunos significantes Amo para medir su alcance sobre la histeria y sobre la anorexia-bulimia, cuando esta participa de una estructura neurótica.
La esencia de la histeria es su pregunta, la dialéctica que establece con el Amo y con sus mandatos que ella interpela con sus síntomas, en cada momento de la Hystoria.
Me pregunto, como lo hacía en un principio si esta fecunda dialéctica sigue todavía vigente, ya que conocemos el empuje al pleno y al pensamiento único, o absolutista.
Todo apunta a destacar la gran importancia de la función de la falta en lo subjetivo y en lo social. Ya que la abolición de la falta significa también la abolición del sujeto y del lazo social.
La dialéctica se plantea generalmente entre un fantasma de plenitud y la función de la falta. El Amo intenta completar y ella descompleta. Dialéctica entre un imperativo de goce en lo social que promete la satisfacción de todas las necesidades y que la posición histérica cuestiona con la insatisfacción del deseo y con la falta del objeto, o con la falta de goce, que pueden leerse como una auténtica pasión del vacío, que resitua la falta en el lugar que le corresponde, para “hacer la falta” allí donde no está asegurada.
La histeria Para C. Soler vendría a ser un detector natural de los cambios, una suerte de termómetro de su tiempo que depende de los mandatos del Amo, en cada época. Si Catalina de Siena no es la anoréxica que hoy encontramos en el Clínico, para la histeria eso también se cumple, ella ha cambiado siguiendo la temperatura de su tiempo.

Seguirá.